Sobre talento y criterio

Habla una amiga de fotografía. Dice que le encanta que todo el mundo pueda ser fotógrafo. Como escritores, que se multiplican. Mi amiga cree en esa, llamémosla, democratización de ciertas artes. Ha creado debate pequeño en su muro de Facebook, pero no he participado más que, como acostumbro, con una triste frase (en todas sus acepciones). No tiendo a discutir, ni argumentar, ni polemizar. Hay libros, y cientos de artículos. Se buscan y se leen.

Por otro lado, otra conocida y colega en esto de escribir y/o asesorar, publica un artículo en su blog sobre las cosas de las que no les gusta hablar a los escritores en general. Y, por último, en otro post de otro amigo con web literaria de género, comentaba una entrada crítica en su web discrepando de sus gustos literarios y defendiendo él que sus gustos son suyos. Demasiadas coincidencias en un día. Todas relacionadas.
A la amiga fotógrafa le he dicho mi triste frase: El secreto es el talento. Uno de sus amigos comenta que el tiempo pone a todos en su sitio. Es cierto.
La percepción del talento propio forma parte de un síndrome del que no recuerdo el nombre y que no voy a buscar ahora, pero que habla de autoindulgencia y mediocridad, pertenencia al grupo, adaptación al rechazo, y demás obstáculos para el crecimiento personal. Es como el viejo reproche de los escritores rechazados hacia los editores, criticándoles su, para los primeros, escaso y ciego criterio. 

Yo creo en el cultivo del talento. 

Lo creo desde que era muy joven y tengo la certeza de que es una amalgama de aprendizaje de técnicas, gestión del tiempo y la productividad personal, y un desarrollo de los sentidos, según el arte en cuestión, que van del entrenamiento de la mirada al del oído, pasando por el de la empatía, la comprensión lectora y otras que pueden adquirirse con voluntad, sacrificio, buenos maestros, y buenos libros. Todos los escritores tenemos handicaps, y superarlos es nuestro trabajo. Luego, con más o menos pudor, podemos dar al público nuestras obras. Y aquí entra el propio criterio...

También creo en el cultivo del criterio. 

Diría que es uno de los fines de la educación y la experiencia, con el del pensamiento propio. No tiene el mismo criterio un hombre de treinta años que otro de setenta, y nunca lo tendrá el primero por la sencilla razón de que, dedicados los dos a lo mismo y con el mismo ahínco, el segundo habrá visto más, habrá leído más, ha tenido más tiempo. De la misma manera, nunca tendrá el mismo criterio un autoindulgente o alguien que solo busca entretenerse y que le emocionen, que un perfeccionista preocupado por la técnica, la belleza, la fluidez, y los ritmos. El segundo habrá puesto más voluntad, tiempo y sacrificio en mejorar sus obras. Porque siempre habrá dudado de su criterio.
Y creo, de verdad, que la suma de esas dos educaciones es la que forma al artista, y también al buen crítico, editor, manager, o como quieras llamarlo.
Y nada, solo era eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Para escribir comentarios has de tener registro, es rápido.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...