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Escribir relatos cortos. Aproximaciones.

Nos lo habéis solicitado varias veces, muchos después de haber leído el libro de relatos que publiqué hace unos meses, así que al fin os presento una primera aproximación al Relato Corto.

A ver si a partir de esta semana ponemos mínimo dos entradas a la semana en el blog.

El inicio y los finales.


En el relato corto se invierte mucha energía para construir un inicio perfecto. La frase o el párrafo genial que enganche al lector para seguir leyendo. Una de las técnicas es que ese comienzo nos dirija rápidamente al corazón del conflicto y suscite la curiosidad de los lectores por lo que ocurrirá a continuación

Los finales necesitan la misma atención y cuidado. No solo deben resonar adecuadamente en los lectores, y perdurar en su memoria, si no que deben producir además algún tipo de satisfacción si es posible. Aunque sea de manera muy sutil. Y por supuesto, ofrecer también una sensación de conclusión. Los finales abiertos son peligrosos en la narrativa breve. 

Y ahora llegamos al problema y tema de este artículo: El nudo de la historia. El viaje que va a hacer el lector desde el principio hasta el final de tu cuento. Aquí te explico cómo asegurarte de que tu relato esté bien cohesionado:

Cambiar subargumentos por conflicto. 

El formato del relato corto suele basarse en un argumento principal. Debido a que el espacio es limitado se limita también el tiempo. Por ejemplo, un sólo día y un sólo escenario. Y aquí, si añades sub-argumentos puedes confundir al lector.

Si escribes una historia realista sobre un hombre que se plantea dejar a su esposa después de descubrir que la hija que tienen en común no es suya, no te servirá de mucho añadir a la historia los celos que sufre en el trabajo por culpa de otro fulano.

Lo ideal es profundizar en el argumento que ya tienes y se consigue introduciendo conflicto. Por ejemplo, mientras el hombre contempla la posibilidad de abandonar o separarse de su mujer y su hija, puede descubrir que ella está muy enferma y necesita ser hospitalizada.

Funciona igual en todos los géneros. El relato básicamente es psicológico. Puede llevar acción, pero escasa. Por eso, desarrollando el conflicto atraerás a los lectores y crearás empatía con el personaje principal. Se trata de complicar las decisiones del protagonista y generar nuevas consecuencias para todos los personajes implicados.

Sembrando semillas. 


Uno de los errores principales en los relatos breves es la digresión. Algunos escritores se interesan por temas tangenciales al del relato y acaban incorporándolos a su historia. Efectos: Distraen al lector, rompen la atmósfera creada, e interrumpen el flujo de lectura. Para evitarlo debes plantar semillas de los temas que introducirás. García Márquez en "El coronel no tiene quien le escriba" lo hace muy bien en la primera escena de esa novelita corta. Pero García Márquez es un maestro. Voy a copiarla y a subrayar en negro las palabras asociadas entre sí que crean la atmósfera del escenario y el tema de la espera o la esperanza frustrada, y forman un esqueleto que va uniendo los párrafos con un motivo común.

El coronel destapó el tarro de café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta que se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata.          
Mientras esperaba a que hirviera la infusión, sentado junto a la hornilla de barro cocido en una actitud confiada e inocente expectativa, el coronel experimentó la sensación de nacían hongos y lirios venenosos en sus tripas. Era octubre. Una mañana difícil de sortear, aún para un hombre como él que había sobrevivido a tantas mañanas como esa, durante cincuenta y seis años —desde cuando terminó la última guerra civil— el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban.          
Su esposa levantó el mosquitero cuando lo vio entrar al dormitorio con el café. Esa noche había sufrido una crisis de asma y ahora atravesaba por un estado de sopor. Pero se incorporó para recibir la taza.          
—Y tú —dijo.          
—Ya tomé —mintió el coronel —. Todavía quedaba una cucharada grande.          
En ese momento empezaron los redobles. El coronel se había olvidado del entierro. Mientras su esposa tomaba el café, descolgó la hamaca en un extremo y la enrolló en el otro, detrás de la puerta. La mujer pensó en el muerto.          
—Nació en 1922 —dijo—. Exactamente un mes después de nuestro hijo. El siete de abril.          
Siguió sorbiendo el café en las pausas de su respiración pedregosa. Era una mujer construida apenas en cartílagos blancos sobre una espina dorsal arqueada e inflexible. Los trastornos respiratorios la obligaban a preguntar afirmando. Cuando terminó el café todavía estaba pensando en el muerto.
El motivo del café va hilando la atmósfera con pequeños añadidos y dosis minúsculas de información. Estos párrafos tienen más cosas escondidas en su estilo, pero eso será motivo de otro artículo.

Contra el reloj.


En algunos relatos cortos suele suceder que el escritor novel introduce un pequeño conflicto al inicio de la historia y lo abandona sin resolver o no es demasiado urgente para el lector. En cualquier tipo de historias que escribamos, el objetivo principal es que los lectores lean página tras página nuestras historias, por lo que hay que despertar su curiosidad y mantenerla.

Si al principio de la historia presentas un personaje que debe llegar a tiempo al aeropuerto para tomar un avión y asistir a una reunión importante y crucial de “lo tomas o lo dejas”, crearás ese sentido de urgencia, consiga el personaje sus objetivos, o no. Aquí usamos el nudo de la historia para incluir más obstáculos en esa línea temporal que se va consumiendo (el tráfico, el clima, problemas con el coche, etc...) que ayudarán a intensificar el conflicto y a acelerar el ritmo de la historia.

Dramatiza 


Como la mayoría de los relatos se basan en las epifanías, en los momentos de crisis del protagonista es una buena idea aislar y dramatizar una crisis específica. Puede ser un momento que implique una verdad dolorosa, o implicar un poco de acción. Muchos escritores no detectan estos momentos y es una razón para que se pierda la fuerza de sus escritos.

Si leíste el ebook de ESTRUCTURAS ya sabes que una crisis como esta suele ocurrir en la segunda mitad de las historias, después de la introducción del conflicto principal y de la serie de obstáculos que se van interponiendo. En los relatos breves se puede resumir así: ¿Quién tiene algo que perder en la historia? ¿Cuales serán las últimas consecuencias?. 

Por último: Recuerda que la parte central de una historia es tan importante como el principio o el final. Si tu intención es escribir relatos cortos, nuestro consejo es que los escribas a menudo. Intentando escribir esas historias de una sola sentada o como mucho en un par de sesiones. Esto te ayudará con la uniformidad y la cohesión. Recuerda divertirte mientras escribes y arriesgarte, especialmente en tus primeros intentos.

Y, ya sabes, nunca, jamás, tires nada de lo que escribas. Nunca se sabe cuando puedes necesitarlo para otra historia.

Estructura interna de los personajes


Sobre ESTRUCTURAS.


Estoy revisando "Karate Kid" que ponen en un canal de TV, y aún no ha terminado. La vi de estreno, en los ochenta, y luego alguna vez más, pero hoy he comprobado varias cosas, y si recuerdas la película, o tienes la oportunidad de revisarla, quizá tú también te fijes en ellas.

Sigue siendo una película de éxito, por la suma de factores de calidad que logra aunar en toda la historia. Y quizá esto explique la razón de cómo no funcionó su "remake".


Lo primero es que, como todas las buenas historias, no ha envejecido nada mal. Se puede ver perfectamente a pesar de los años transcurridos y el esquema de su argumento sigue vigente: Una historia de superación personal a través de un mentor excéntrico, con toques de drama y comedia, buenos diálogos y una estructura firme basada en el viaje iniciático del héroe, sólo que, con cierta complejidad interna que puede pasar desapercibida en un primer visionado: La estructura psicológica, o interna, de los dos personajes centrales y el tempo de la narración, que está supermedido, casi al milisegundo.

Y el quiz de porqué funciona tan bien esta relación mentor-héroe/pupilo de cara al espectador, al margen de otros factores (Fotografía, caracterización, interpretación, estructura externa, música, etc.) es la motivación interna de los dos protagonistas. Y principalmente la del mentor: 

¿Por qué razón ayuda Miyagi a Danny?
 Aprende a estructurar tu novela

Lo sabemos cerca del punto medio del argumento, cuando Danny vuelve de la fiesta, humillado y ofendido, y encuentra a Miyagi borracho celebrando su aniversario de viudo. La humillación de Danny pasa a un plano secundario, no hay paño de lágrimas para él, y encontramos a Miyagi borracho y echando risas el solo hasta que se descubre que sirvió en el ejército y tuvo una medalla al valor pero su mujer y su hijo recién nacido murieron en el parto, en un campo americano para japoneses porque el médico no llegó a tiempo. El anciano japonés caerá derrotado y Danny le acostará descubriendo su pasado en un telegrama arrugado.

Inmediatamente después, sin apenas intermedio, la siguiente escena será el cumpleaños de Danny y los regalos de Miyagi. Un kimono y un automóvil de su colección. No se dirá nada más del hecho. Sólo la mirada de orgullo del anciano maestro...

Para el hijo que nunca tuvo.

Y nada, que me apetecía contarlo. Para saber más sobre Estructuras de las historias, y hacer que estas funcionen, puedes leer el ebook disponible en Amazon:

Los cambios en el punto de Vista


¿CUÁL ES EL MEJOR PERSONAJE PARA CONTAR TU HISTORIA?



Si no puedes decidir cuál es el mejor personaje para contar tu historia, es que quizá necesitas más de uno, como Camilo José Cela en "La Colmena".

Tejer una historia con múltiples puntos de vista es como asistir a un juicio sabiendo lo que piensan el juez, el acusado, el fiscal, el abogado defensor y en caso de que exista, todos y cada uno de los miembros del jurado, incluso el público asistente. Cada persona ve lo mismo pero lo interpreta de manera diferente. Y recuerdo aquí "Doce hombres sin piedad" (Twelve Angry Men) la magnífica obra, escrita para la TV en su origen por Reginald Rose y luego llevada a la pantalla por Sidney Lumet, con Henry Fonda.

Pero entrar en la mente de varios personajes de manera simultanea no es lo más apropiado. Es como si escucharas a catorce personas hablar a la vez, tampoco entenderías nada.

Sin embargo, si permites que sean varios los personajes que cuenten la historia, conseguirás acercarle temas que un simple punto de vista (POV el acrónimo en inglés de Point of View) en primera persona no admite. La mayoría de historias tienen múltiples personajes, cada uno con al menos una historia que contar.


El punto de vista múltiple añade profundidad a la novela.


La historia se cuenta desde la perspectiva de múltiples testigos, cada uno con su propia interpretación de los acontecimientos. Pero incluir múltiples voces puede comportar también multitud de problemas. Tantos puntos de vista pueden descontrolarse y convertir la historia en un caos. Aquí te muestro algunas técnicas, de las diez que tengo registradas, para que puedas jugar con los puntos de vista y darle un aire más profesional a tus historias.


Desarrollé esto mucho más y mejor en el  libro de la serie "Cómo crear una novela. Los Personajes", sólo en Amazon.

1. Usa capítulos o escenas para marcar inicios y finales

Los finales de escena son una herramienta literaria muy e
fectiva porque te permiten dibujar una línea de separación imaginaria entre el personaje que sale y el que entra en la acción. Una indicación clara al lector de que algo ha cambiado.

Por ejemplo, imagina un final de capítulo en el que Pepita, sintiéndose muy mal por haber ocultado tanto tiempo su secreto, revela a su hijo de veinte años que en realidad es adoptado. (Ya. Ya sé que es un ejemplo muy de melodrama, pero escribo esto a las dos de la madrugada y es lo que hay) Lo que cuenta es que podemos empezar el próximo capítulo con David, el hijo, y su reacción a la noticia. En el ebook de "Estructuras" hablo de la relación causa-efecto en las escenas, entre otras cosas.

2. Cambia los escenarios

Aunque el hecho de cambiar de capítulo o de escena funciona en la mayoría de las ocasiones, hay momentos en que no resulta tan fácil. Puede que tu novela acabe pareciendo una colección de escenas o capítulos cortos. O puede que la tensión que tanto te ha costado construir se pierda si rompes una escena justo por la mitad, pero es entonces cuando necesitas cambiar el punto de vista. ¿Cómo hacerlo? En lugar de cambiar de escena o de capítulo, cambia de lugar, de escenario. Puede ser tan fácil como cambiar los personajes de habitación.

Volvamos al ejemplo anterior, con Pepita y David. Empezamos con el punto de vista de la madre angustiada que cuenta su secreto, pero entonces David se enfada y sale de la casa dando un sonoro portazo. El lector ve que, al salir David, ha cambiado el punto de vista de la narración y son sus negros pensamientos los que ahora le acompañan la lectura.

3. Pasa el testigo

También puedes cambiar de punto de vista mediante la técnica de las carreras de relevos, pasando el testigo de mano en mano. Lo puedes conseguir usando un objeto que señalará al lector quien sostiene el punto de vista.

Imagina una escena en la que dos personajes están al teléfono. Mientras hablan debes mantener el mismo punto de vista, pero al colgar uno de ellos, por ejemplo, puedes pasar al punto de vista del siguiente personaje. Cinematográficamente hablando, sería muy visual el objeto en cuestión.

También puedes usar el diálogo para marcar el cambio en el punto de vista. Imagina que el personaje en el que está centrado el punto de vista dice «¿Qué piensas sobre ello, Jaime?». Esto es una invitación para cambiar al punto de vista de Jaime y continuar la historia por otros derroteros.

4. Mezcla perspectivas

De momento hemos hablado de usar varios puntos de vista pero ¿qué perspectiva debes emplear? ¿Debes escribir en primera, segunda o tercera persona? Las preguntas y las dudas en la cabeza de los escritores son peor que un puzzle diseñado por un demente llamado Moebius con piezas que nunca casan entre sí, lo sé. Por eso cuando me preguntan qué tipo de narrador me gusta, si el de la primera persona o algún otro, acostumbro a responder que depende. Y depende de la historia, del efecto que busco, de los personajes y del punto de vista.

Sin embargo, y aunque parezca lo contrario leyéndolo así, cuando mezclas las diferentes perspectivas dejarás mucho más claro el cambio de punto de vista en tu narración.

Varios escritores han usado esta técnica y te invito a que los recuerdes o los descubras y los anotes en los comentarios. Se trata de mantener el punto de vista del protagonista en primera persona... y en cambio los pensamientos de los personajes secundarios que lo acompañan en tercera persona.

Este experimento se puede emplear también con el tiempo. Usar el presente para narrarlo bajo el punto de vista de un personaje y el pasado para los demás. Y la alternancia de tiempos verbales para las escenas de acción y exposición como hace Gabriel García Márquez. Pero es bastante arriesgado.

Si lo dominas, serás uno de los buenos, o de las buenas.

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Cómo utilizar el tema de tu novela

En este artículo te muestro algunos pasos para incorporar el tema en tus historias provocando ideas en el lector y buscando cierto impacto emocional. Si haces bien tu trabajo, no sólo disfrutarán con una primera lectura sino que volverán una y otra vez a tu texto para releer y contemplar sus significados más profundos.

El tema de tu historia y cómo usarlo de forma natural en la novela


Cuando alguien pregunta a un escritor de qué va su historia,  algunos de ellos recitan cronológicamente los acontecimientos que se suceden a lo largo de la obra porque confunden el tema con el argumento. Pero no se trata del quien, qué, dónde y cuando, sino del por qué; lo que da significado a tu historia.

La pregunta es ¿Cómo ofrecer una abstracción temática a tus lectores sin sonar programático ni dejarlos sin pistas? La clave reside en incorporar ideas y actitudes de manera natural, sin imponer nada a la historia.

A los lectores no les gusta la sensación de que el autor está predicando o pontificando sus dogmas y soltando todas las respuestas. Lo que sí podemos hacer es presentar las cuestiones adecuadas.

Nuestro objetivo tiene que ser ilustrar el tema a través de los recursos literarios y no ofrecer una tesis sobre el tema. Somos novelistas, y si quisiéramos mostrar nuestras ideas mediante una aproximación directa usaríamos el formato del ensayo. Hay que mostrar, no decir, recuerda. Debemos escribir encaminándonos hacia una dirección pero dejando margen a la creación literaria. Esto permitirá que el tema evolucione con los elementos de la historia (personajes, conflicto, escenario, imaginería, etc...).

Incrustar el tema en los personajes


Pon algo de la carne del tema en los personajes. Transmite tus ideas e interroga al lector mediante los nombres y la apariencia de tus personajes, su indumentaria o cómo se mueven.

Tomemos por ejemplo el relato de Roberto Arlt «El jorobadito» en el que explora el rechazo a la diferencia mediante un personaje central, un jorobado a quien el protagonista nombra como «Rigoletto» en clara alusión a la Ópera de Verdi.

Haz que tu tema hable. 


El tema se puede iluminar a través del diálogo. No sólo lo que se dice sino también cómo se dice. Es importante.

Por ejemplo el tema de la venganza en el relato «Diles que no me maten» de Juan Rulfo. En este caso, el título es la retahíla que deja el viejo a lo largo de todo el relato, esperando que se apiaden de su vejez. Pero esta vez no son unos soldados cualquiera, el coronel es el hijo de un hombre que el viejo mató en su día. Y la repetición del coronel al final es un fiel paralelo:

«-¡Llévenselo y amárrenlo un rato, para que padezca, y luego fusílenlo!-¡Mírame, coronel! -pidió él-. Ya no valgo nada. No tardaré en morirme solito, derrengado de viejo. ¡No me mates...!-¡Llévenselo! -volvió a decir la voz de adentro.-...Ya he pagado, coronel. He pagado muchas veces. Todo me lo quitaron. Me castigaron de muchos modos. Me he pasado cosa de cuarenta años escondido como un apestado, siempre con el pálpito de que en cualquier rato me matarían. No merezco morir así, coronel. Déjame que, al menos, el Señor me perdone. ¡No me mates! ¡Diles que no me maten!»

El escenario o un ambiente también ayudan a transmitir el tema. 


Es otra manera de ilustrar el tema. Dando a las ideas y actitudes de tus personajes espacio para respirar. Se trata de crear un escenario, un ambiente, que sea un buen hogar para tu tema. Pensemos, por ejemplo, en los escenarios de Lovecraft o Poe, y en cómo ayudan a transitar desde la realidad hasta la fantasía más terrorífica. Fíjate en uno de los fragmentos de «El pantano de la luna», del primero:

«La fuente de todos los problemas era la ciénaga, según me contó Barry la noche de mi llegada al castillo. Alcancé Kilderry en el ocaso veraniego, mientras el oro de los cielos iluminaba el verde de las colinas y arboledas y el azul de la ciénaga, donde, sobre un lejano islote, unas extrañas ruinas antiguas resplandecían de forma espectral. El crepúsculo resultaba verdaderamente grato, pero los campesinos de Ballylough me habían puesto en guardia y decían que Kilderry estaba maldita, por lo que casi me estremecí al ver los altos torreones dorados por el resplandor. El coche de Barry me había recogido en la estación de Ballylough, ya que el tren no pasa por Kilderry. Los aldeanos habían esquivado al coche y su conductor, que procedía del norte, pero a mí me habían susurrado cosas, empalideciendo al saber que iba a Kilderry. Y esa noche, tras nuestro encuentro, Barry me contó por qué.»

Intercala el tema en los conflictos. 


Los conflictos entre tus personajes pueden provocar cuestiones en las que el tema de tu novela sea crucial. ¿Qué significado dan a sus deseos? ¿Qué acciones emprenden para satisfacer sus ambiciones? ¿Qué obstáculos encuentran en el camino? 

Intenta que el tema sea determinante para los conflictos. (Y debería serlo). La venganza, el deseo sexual, la ambición y todos sus alegres amigos, la culpa, etc. son pasiones, emociones. Lo que tú como escritor o escritora piensas de ellos es tu tema.

En el ebook de próxima aparición "Cómo crear una novela. La planificación y los esquemas" dedico un capítulo entero a la premisa de tu historia, el tema, y el high concept, y cómo nos ayudan a "vender" nuestra obra a los lectores, agentes y editores, además de apoyar toda la planificación de la novela en ellos.

Recuerda que el ebook saldrá primero a precio preferente durante un día para los suscriptores del newsletter.

Usa el simbolismo

Sería muy largo explicar aquí el uso de los símbolos arquetípicos dentro de las novelas. Y si te interesa mucho el tema puedo recomendarte leer a Jung, Juan Eduardo Cirlot, o a Vladimir Propp. Aquí lo trataré muy sucintamente explicando que un símbolo o un objeto simbólico no es un objeto en una historia, enriquecido con el tema. Representa algo más grande que sí mismo y es un atajo hasta el significado profundo de algo. En este caso de tu novela. Sé que puede sonar esotérico pero el hecho es que los símbolos funcionan muy bien en las narraciones, "resuenan" en el lector.


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Las ilustraciones son de Larry Elmore

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Tensión y conflicto en las novelas (I)

Consejos para crear más TENSIÓN en tu novela.



Lo que yo defino como TENSIÓN en las historias es algo superior al CONFLICTO. Podría decirse que es la hostilidad apenas contenida, esas ganas de matar que a veces tenemos, sobre todo si vivimos en España y vemos regularmente las noticias. Es un recurso poderoso para escribir historias interesantes que atrapen las emociones del lector y le inciten a seguir leyendo

Imagina una goma elástica que estiramos poco a poco. El conflicto es la acción de estirarla, y la tensión es cuando está estirada. Puede estar a punto de romperse, o puede soltarse de un extremo, o del otro, y salir disparada. Digamos que la tensión es un paso más allá del conflicto. Si el conflicto es la falta de armonía o la oposición entre personajes con diferentes ideas, objetivos y creencias; la tensión sería cuando ese conflicto origina pelea. Y es un paso esencial para que las tramas fluyan como es debido.

En este pequeño artículo te explicaré algunas formas de añadir tensión a tus escenas.


Puedes imaginar y probar varias de ellas, relacionándolas con tu historia. (Aquí se ve la importancia de planificar y estructurar las novelas antes de ponerse a escribir toda la historia)

Coloca a tus personajes en lugares en los que no deberían estar. 


Es un recurso muy socorrido en las novelas de género negro y policial. Un personaje testigo involuntario de un crimen y descubierto por el asesino, por ejemplo. Hitchcock lo usaba a menudo. Funcionan mejor cuando las circunstancias que han llevado a ese personaje a ese lugar forman parte del conflicto principal, o incluso de alguno secundario que luego pueda crecer, si la trama es muy compleja.

Límites de tiempo.


El tictac del reloj corriendo delante del personaje inmerso en un gran peligro para él, para los suyos o para toda la humanidad, siempre genera mucha tensión. Como ya vimos en el primer número de nuestro newsletter, Dan Brown lo usa en TODAS sus novelas como recurso para que el lector no abandone sus libros. Lo ideal, en todo caso, es NO introducir un límite de tiempo al principio de la historia, sería demasiado obvio. Mejor si el reloj comienza a correr en la parte en la que el héroe rechaza la llamada a la aventura, o es renuente a realizar determinadas tareas por tener un conflicto interior con ellas. Uno de mis consejos recurrentes es que hay que putear a nuestros personajes. Sin misericordia.

Haz que tus personajes tomen decisiones con graves consecuencias.


Si nuestro protagonista principal participa en las acciones y diálogos que van a empeorar los conflictos, es mucho mejor que cuando esos conflictos se generan de manera ajena a él. La implicación emocional del lector será mayor si hemos logrado que exista una conexión empática entre  ellos: lectores-protagonista.

Hay que tener cierto cuidado con esto. A nadie le gustan los personajes tontos. Ya sabes a qué me refiero. Son esos personajes cuyas decisiones aumentan el peligro y el riesgo a su alrededor. O hemos creado fuertes lazos del lector hacia ellos, o arruinaremos nuestro trabajo. Siempre hay que buscar el equilibrio. Una buena manera es que las decisiones que tome y que lo metan en el meollo de una acción peligrosa hayan sido fruto de un engaño muy elaborado o una traición de esas que duelen.

Haz que tus personajes participen en acciones moralmente inaceptables.


Un personaje que, llevado por la desesperación económica, participa en un atraco que acaba de forma violenta y con muertos, por ejemplo, es una fórmula que siempre funciona. El conflicto interno del personaje se transforma en una tensión a veces insoportable. Recuerda a Raskolnikov, de Crimen y Castigo. Las variantes de esta técnica son numerosas, tantas como pecados puedas imaginar.


Seguiremos hablando de la tensión en una serie de artículos. Espero verte por aquí.

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La peripecia literaria basada en hechos reales.


En este artículo hablaremos de aplicar la peripecia literaria a personas y acontecimientos reales en ficción. Es un artículo dividido en dos partes, por su longitud. El miércoles publicaremos la segunda entrega.

¿Has recibido alguna vez una carta de rechazo editorial en la que se indicaba que a tu obra le faltaba peripecia literaria?

La peripecia es un hecho o circunstancia que está presente en diversas obras narrativas, dramáticas o en cualquier otra obra que cite los hechos de algún personaje o historia en concreto. Dicha historia se presenta como una situación adversa y repentina que sucedió accidentalmente y sin previo aviso, lo cual provoca un cambio en la situación actual que se vive en lo relatado.

En las tragedias supone el punto en el que la trama toma el cariz propiamente trágico, es decir, el punto de inflexión en el que la suerte del héroe protagonista se trunca y comienzan las desgracias que le llevarán inevitablemente a un final desdichado. (Wikipedia)

Suele ocurrir cuando escribimos sobre acontecimientos de la vida real, siguiendo el viejo consejo de “escribe sobre lo que conoces”.

El problema es que si te ciñes literalmente a la realidad no interesarás a tus lectores. Necesitas transformar tus experiencias reales en acontecimientos o situaciones que te ayuden a conducir la historia y mantener al lector pasando las páginas.

ELIGE UN PROBLEMA QUE VALGA LA PENA RESOLVER

Seguramente si ahondas en el baúl de tu memoria encontrarás recuerdos que puedes usar en una historia, si no en una novela completa. La primera pregunta es “Esta historia, ¿interesará a alguien que no sea yo, o mi grupo de amigos, o mis contactos de Facebook?”.

Para que tus lectores se preocupen, la historia debe contener un problema que valga la pena resolver, uno que tenga consecuencias emocionales, o físicas para tus personajes. Las consecuencias deben dar a tus personajes mayor conocimiento sobre si mismos y "resonar" así en el lector.

Una pelea entre tus padres en la comida de Navidad puede significar mucho para ti pero probablemente tenga poco potencial. Una pelea en que se discuta si tú eres verdaderamente el hijo o hija de tu padre, puede tener más enjundia.

Busca ejemplos en los clásicos.

En "Madam Bovary" de Flaubert, una joven criada en un convento crece con tanta ansia de romance y lujo que incluso después de casarse con un doctor, no se siente satisfecha. Gasta demasiado y tiene aventuras que finalmente la llevarán al suicidio. Las consecuencias de la novela son reales y trágicas. ¿El problema esencial? Siguiendo sus deseos más íntimos y sobre todo centrados en sí misma, Emma Bovary lo pierde todo.

Tu problema no tiene por qué ser trágico pero tiene que ser complicado de solucionar de manera instantánea y debe ofrecer CONFLICTOS, complicaciones para que tus personajes se realicen. De lo contrario, ¿para qué escribir sobre ello?

El test: Escribe tu situación de la vida real y después piensa en al menos cinco consecuencias que puedan implicar a tus personajes. Si no puedes encontrar al menos cinco, debes encontrar un problema mejor.

ENCUENTRA NUEVOS PUNTOS DE PARTIDA

Es muy probable que la situación o escena que selecciones no sea un problema que valga la pena solucionar a no ser que te alejes de la realidad y te inventes parte de la historia. La vida real no tiene la forma y el esquema de la ficción. No hay clímax apenas, ni anticlimax, mentores, o guardianes del umbral, por mencionar elementos del arco del personaje sobre el que hablaremos en otros artículos.

Si permites a los personajes alejarse de la realidad y fantasear puedes ganar profundidad en la historia. Deja que tu imaginación se aleje de la realidad. Pregúntate las consecuencias para tus personajes y cómo puedes añadir complejidad a la historia. Quizá tu obra necesite algo más de drama, o un villano, un antagonista que implique conflictos, o un nuevo personaje que remueva los cimientos de la historia.

Es algo a lo que se recurre a menudo en el género de la novela histórica.

2ª parte.

Problemas con la narración en primera persona


Problemas con el punto de vista de la primera persona

El punto de vista en primera persona no tiene porqué limitarte al escribir una novela, aunque puede parecer que lo hace. Sigue estos consejos para romper los límites.

No hay una manera más rápida de intimar con un personaje principal que usar el punto de vista en primera persona. Ver la historia a través de los pensamientos y las percepciones de un personaje es un camino seguro para conseguir la empatía y la identificación de los lectores con tus personajes. Pero eso también conlleva varios retos...

Uno de ellos es la limitación natural de estar atrapado en la mente de un personaje.

Quizá deseas más flexibilidad en tu argumento, o te parece monótona esa manera de narrar o que da poco juego. He aquí algunas maneras de romper esa sensación de molde fijo que tiene la primera persona.

RETRASAR LA ACCIÓN.

"Un detective sigue la pista a un asesino, lo acorrala en un apartamento. Intenta entrar varias veces y finalmente suena un disparo. El detective siente la sangre fluir por su pecho".

Si escribes en el punto de vista en tercera persona es fácil saltar de esta escena de gran tensión dramática hacia otra escena con un personaje diferente (por ejemplo, al ayudante del detective que toma un café en un bar). Es una gran técnica que hace que el lector se sienta ávido por continuar leyendo, preguntándose qué sucedió en el apartamento.

En cambio, en una novela escrita en primera persona no puedes cortar esa escena hacia una escena con un punto de vista diferente. Así que en vez de un corte físico, intenta un retraso en el tiempo. Acaba el capítulo con una nota de gran tensión y después...

Después empieza el siguiente capítulo con el narrador contando otra cosa. No lo siguiente que ocurre sino el pequeño juego de “deberás esperar para saberlo”. Por ejemplo:

“Oí un disparo. Noté un dolor muy fuerte en el pecho y mi camisa se tiñó de sangre”

Próximo capítulo

“Cuando tenía seis años mi padre me dio una gran lección.
- Hijo – me dijo...”

Después de esta digresión, que puede ser un capítulo entero o un pequeño flashback, debes volver a lo que ocurrió al final de la última escena del capítulo anterior.

IMAGINACIÓN

Puedes usar la imaginación del protagonista para describir lo que sucede cuando él no está presente. No tiene porqué ser la verdad absoluta, si no lo que el protagonista imagina que ocurre. También de esta manera el personaje principal puede intentar meterse en la mente de otros personajes e intentar indagar qué sucede pero con su imaginación. Que su interpretación de la realidad sea más o menos real dependerá de su grado de realismo, verosimilitud y empatía.

Ejemplo: "No podía creer que Mengano hubiera actuado como lo hizo. ¿Qué le había llevado a cambiar de actitud? Quizá su mujer. Siempre estaba reconviniéndole por su trabajo... Etc. etc.

SUEÑOS

Los sueños son una buena manera de revelar las dimensiones interiores de un personaje y de ilustrar aquello a lo que se enfrenta. Cuando un personaje sufre gran cantidad de estrés, un sueño puede ser una experiencia emocional para el lector.

Dos cosas: Los sueños sólo deben usarse si son parte importante de la historia o de la vida del personaje. La descripción de los sueños debe ser relativamente corta.

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Quitar lo que sobra en Narrativa de Ficción.



«Un párrafo sin errores. No se trataba de resolver un acertijo, de componer una pieza literaria o de encontrar razones para defender un argumento resbaloso. No. Se trataba de escribir un párrafo que condensara un texto de mayor extensión. Es decir, un resumen. Un resumen de un párrafo. Donde cada frase dijera algo significativo sobre el texto original. Donde se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito –ortografía, sintaxis– y se cuidaran las mínimas normas de cortesía que quien escribe debe tener con su lector: claridad, economía, pertinencia. Si tenía ritmo y originalidad, mejor, pero no era una condición. La condición era escribir un resumen en un párrafo sin errores vistosos. Y no pudieron.»
Profesor deja su cátedra por sus alumnos

Y el problema será que diez de esos treinta algún día querrán escribir una novela.

Siempre he mantenido que las facultades de periodismo o de filología no enseñan a escribir novelas o narrativa de ficción. Las primeras enseñan a exponer los hechos sin opinión, y no es eso. Y las segundas a analizar los textos desde perspectivas lingüísticas, que tampoco.

En EEUU existen cátedras y asignaturas de ficción creativa. Con profesores invitados como Paul Auster, Orson Scott Card, Christopher Vogler, y otros. Todos ellos concuerdan en uno de sus consejos: QUITAR TODO LO QUE SOBRA en una novela.



La labor más importante del escritor, y de sus correctores si los tiene, es precisamente esa. Eliminar sin piedad todo aquello que no sea estrictamente necesario para que la acción avance, ambientar una escena, o hacer crecer a un personaje.

Lagunas en el argumento.


Las lagunas argumentales son más numerosas de lo que puede parecer. Sobre todo en las obras de los autores noveles. Incluso algunas se pueden colar en novelas o relatos publicados, para que su autor, al descubrirlas, sienta el pesar del error no corregido.
El argumento es una secuencia de acontecimientos de manera que lo que sucede al final es el resultado de los incidentes que han ido sucediendo a lo largo del relato. Con esta definición en mente, podemos establecer los siguientes pasos para evitar las lagunas más grandes.
Plantando los detalles.
Las largas exposiciones normalmente son fatales para la historia. No tienes que contarlo todo desde el principio ni añadir tantos detalles como para que la historia quede enterrada en ellos. Si ofreces tantos detalles, el lector pueden tener una noción tan clara de lo que sucederá que simplemente deje de leer, o bien, se puede sentir tan abrumado por los detalles que tampoco vea clara la idea principal y, de igual manera, abandone el libro. Los antecedentes de la historia se llaman “backstory”.
El truco estriba en colocar pequeños detalles a lo largo del manuscrito. Como editores y correctores, en la mayoría de los manuscritos encontramos informaciones irrelevantes. Como escritor, puedes decidir cuando tres pistas pueden resumirse en una. Y lo que es más importante, debes integrar estas pistas o pequeños detalles en la historia. La clave está en incluir tu pequeño detalle entre otros, sin darle tanta importancia como para que marque un camino claro, pero para que luego el lector pueda decir “Aja, no me ha engañado”. J.K. Rowlings en su saga de Harry Potter, es una maestra en este tipo de pequeños detalles.
En la narrativa fantástica, con mundos completamente nuevos creados por el autor, es muy recomendable prescindir de largos prólogos explicativos, largos parlamentos del estilo "Y ahora voy a contarte lo que sucedió entonces..." y todo tipo de cosas que hagan retroceder a un lector impaciente.

El lector de este género quiere acción, y hay que dársela. Corregir esto es difícil, una vez que la obra ya está escrita. Sólo un buen EDITING puede hacerlo, y con la colaboración del autor.

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