Mostrando entradas con la etiqueta Errores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Errores. Mostrar todas las entradas

Escribir relatos cortos. Aproximaciones.

Nos lo habéis solicitado varias veces, muchos después de haber leído el libro de relatos que publiqué hace unos meses, así que al fin os presento una primera aproximación al Relato Corto.

A ver si a partir de esta semana ponemos mínimo dos entradas a la semana en el blog.

El inicio y los finales.


En el relato corto se invierte mucha energía para construir un inicio perfecto. La frase o el párrafo genial que enganche al lector para seguir leyendo. Una de las técnicas es que ese comienzo nos dirija rápidamente al corazón del conflicto y suscite la curiosidad de los lectores por lo que ocurrirá a continuación

Los finales necesitan la misma atención y cuidado. No solo deben resonar adecuadamente en los lectores, y perdurar en su memoria, si no que deben producir además algún tipo de satisfacción si es posible. Aunque sea de manera muy sutil. Y por supuesto, ofrecer también una sensación de conclusión. Los finales abiertos son peligrosos en la narrativa breve. 

Y ahora llegamos al problema y tema de este artículo: El nudo de la historia. El viaje que va a hacer el lector desde el principio hasta el final de tu cuento. Aquí te explico cómo asegurarte de que tu relato esté bien cohesionado:

Cambiar subargumentos por conflicto. 

El formato del relato corto suele basarse en un argumento principal. Debido a que el espacio es limitado se limita también el tiempo. Por ejemplo, un sólo día y un sólo escenario. Y aquí, si añades sub-argumentos puedes confundir al lector.

Si escribes una historia realista sobre un hombre que se plantea dejar a su esposa después de descubrir que la hija que tienen en común no es suya, no te servirá de mucho añadir a la historia los celos que sufre en el trabajo por culpa de otro fulano.

Lo ideal es profundizar en el argumento que ya tienes y se consigue introduciendo conflicto. Por ejemplo, mientras el hombre contempla la posibilidad de abandonar o separarse de su mujer y su hija, puede descubrir que ella está muy enferma y necesita ser hospitalizada.

Funciona igual en todos los géneros. El relato básicamente es psicológico. Puede llevar acción, pero escasa. Por eso, desarrollando el conflicto atraerás a los lectores y crearás empatía con el personaje principal. Se trata de complicar las decisiones del protagonista y generar nuevas consecuencias para todos los personajes implicados.

Sembrando semillas. 


Uno de los errores principales en los relatos breves es la digresión. Algunos escritores se interesan por temas tangenciales al del relato y acaban incorporándolos a su historia. Efectos: Distraen al lector, rompen la atmósfera creada, e interrumpen el flujo de lectura. Para evitarlo debes plantar semillas de los temas que introducirás. García Márquez en "El coronel no tiene quien le escriba" lo hace muy bien en la primera escena de esa novelita corta. Pero García Márquez es un maestro. Voy a copiarla y a subrayar en negro las palabras asociadas entre sí que crean la atmósfera del escenario y el tema de la espera o la esperanza frustrada, y forman un esqueleto que va uniendo los párrafos con un motivo común.

El coronel destapó el tarro de café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta que se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata.          
Mientras esperaba a que hirviera la infusión, sentado junto a la hornilla de barro cocido en una actitud confiada e inocente expectativa, el coronel experimentó la sensación de nacían hongos y lirios venenosos en sus tripas. Era octubre. Una mañana difícil de sortear, aún para un hombre como él que había sobrevivido a tantas mañanas como esa, durante cincuenta y seis años —desde cuando terminó la última guerra civil— el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban.          
Su esposa levantó el mosquitero cuando lo vio entrar al dormitorio con el café. Esa noche había sufrido una crisis de asma y ahora atravesaba por un estado de sopor. Pero se incorporó para recibir la taza.          
—Y tú —dijo.          
—Ya tomé —mintió el coronel —. Todavía quedaba una cucharada grande.          
En ese momento empezaron los redobles. El coronel se había olvidado del entierro. Mientras su esposa tomaba el café, descolgó la hamaca en un extremo y la enrolló en el otro, detrás de la puerta. La mujer pensó en el muerto.          
—Nació en 1922 —dijo—. Exactamente un mes después de nuestro hijo. El siete de abril.          
Siguió sorbiendo el café en las pausas de su respiración pedregosa. Era una mujer construida apenas en cartílagos blancos sobre una espina dorsal arqueada e inflexible. Los trastornos respiratorios la obligaban a preguntar afirmando. Cuando terminó el café todavía estaba pensando en el muerto.
El motivo del café va hilando la atmósfera con pequeños añadidos y dosis minúsculas de información. Estos párrafos tienen más cosas escondidas en su estilo, pero eso será motivo de otro artículo.

Contra el reloj.


En algunos relatos cortos suele suceder que el escritor novel introduce un pequeño conflicto al inicio de la historia y lo abandona sin resolver o no es demasiado urgente para el lector. En cualquier tipo de historias que escribamos, el objetivo principal es que los lectores lean página tras página nuestras historias, por lo que hay que despertar su curiosidad y mantenerla.

Si al principio de la historia presentas un personaje que debe llegar a tiempo al aeropuerto para tomar un avión y asistir a una reunión importante y crucial de “lo tomas o lo dejas”, crearás ese sentido de urgencia, consiga el personaje sus objetivos, o no. Aquí usamos el nudo de la historia para incluir más obstáculos en esa línea temporal que se va consumiendo (el tráfico, el clima, problemas con el coche, etc...) que ayudarán a intensificar el conflicto y a acelerar el ritmo de la historia.

Dramatiza 


Como la mayoría de los relatos se basan en las epifanías, en los momentos de crisis del protagonista es una buena idea aislar y dramatizar una crisis específica. Puede ser un momento que implique una verdad dolorosa, o implicar un poco de acción. Muchos escritores no detectan estos momentos y es una razón para que se pierda la fuerza de sus escritos.

Si leíste el ebook de ESTRUCTURAS ya sabes que una crisis como esta suele ocurrir en la segunda mitad de las historias, después de la introducción del conflicto principal y de la serie de obstáculos que se van interponiendo. En los relatos breves se puede resumir así: ¿Quién tiene algo que perder en la historia? ¿Cuales serán las últimas consecuencias?. 

Por último: Recuerda que la parte central de una historia es tan importante como el principio o el final. Si tu intención es escribir relatos cortos, nuestro consejo es que los escribas a menudo. Intentando escribir esas historias de una sola sentada o como mucho en un par de sesiones. Esto te ayudará con la uniformidad y la cohesión. Recuerda divertirte mientras escribes y arriesgarte, especialmente en tus primeros intentos.

Y, ya sabes, nunca, jamás, tires nada de lo que escribas. Nunca se sabe cuando puedes necesitarlo para otra historia.

Cómo puede ayudar un editor freelance a los escritores.

Cómo puede ayudar a los escritores un editor freelance.


Partimos de la base de la autopublicación. Quieres tener el control de tus obras, de su promoción y de su venta. Quizá porque lo prefieres, o porque no te fías de las liquidaciones editoriales.

Hoy, los mecanismos para autopublicarse son relativamente baratos y asequibles, están al alcance de cualquiera que haya invertido su tiempo y sus conocimientos en escribir un libro, de ficción o no ficción. Más baratos si la opción de autopublicación es digital en lugar de física. Un ebook en lugar de un libro impreso. 

Por otro lado, las plataformas de autopublicación ofrecen una amplia variedad de difusión, en papel o en digital, y aquí puedes encontrar si no todas, sí al menos las más importantes.

Quizá ahora quieras realizar todos los pasos por tu cuenta.

- Corrección de estilo
- Maquetación del libro
- Ilustraciones
- Portada
- Pre impresión
- Publicación
- Difusión y selección de plataformas
- Selección de target
- Promoción
- Marketing de la obra
- Marketing personal o Branding.

Si no dispones de los conocimientos necesarios, si dudas de los que tienes, si lo que estás haciendo no tiene los resultados deseados (Ventas, difusión, mala portada, malos comentarios sobre la obra, halagos vacuos, pocos followers sin punto crítico de difusión, etc.), tal vez haya llegado el momento de acudir a un profesional que te ayude en todos esos pasos. Y el editor que no haga eso, no es editor, es un publicador. Diferente.

Consúltame vía email, Dime qué presupuesto tienes y podremos negociarlo. Quizá te sorprendas.

Crear personajes literarios a partir de personas reales. Escribiendo sobre tu tía.

Dedicado a A.N.

Hace unos días una amiga escritora me preguntó si podía corregir su novela. Le dije que sí, claro, pero que me indicase cuántas páginas en total, me pasara una sinopsis, me dijera qué había querido transmitir, y me pasase también un par de páginas para valorar la dificultad o no del proyecto y realizar un presupuesto, enviado a vuelta de correo, con las dos páginas corregidas.

Cuando leí la sinopsis, esa misma noche, inmediatamente contacté con ella. Tenía una mala noticia que darle, y probablemente no corregiría su novela.

La autora había empleado a un personaje de la vida real, bastante conocido, pero No figura pública y famosa, como personaje principal de su novela.

Le pregunté si tenía el permiso necesario. Desconocía que lo necesitaba.

El término “canibalizar” es un anglicismo inventado por el gran escritor inglés nacionalizado norteamericano, Raymond Chandler, el de “El Largo Adios” y la saga del detective Marlowe, uno de los padres de la moderna novela del género negro. Se refería con esta palabra al “reciclaje” de antiguos relatos en novelas, pero también al reciclaje de caracteres de las personas que había conocido.

 Las personas de carne y hueso pueden ser personajes de ficción con mucho colorido, siempre que uses el enfoque adecuado.

Muchos personajes famosos están basados en personas reales, desde el Christopher Robin de “Winnie the Pooh” hasta John Smiley en la novela de John Le Carre “Calderero, sastre, soldado, espía”. Poner personas que conoces en tus novelas tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes.

Quizá quieras basar tu personaje de ficción en una de tus tías, la que se casó cinco veces y sabe siete idiomas. Pero ¿Cómo saber si será un buen personaje para tu novela? La primera pregunta es ¿Te fascina tanto esa tía como personaje? Si lo hace y realmente quieres escribir sobre ella, adelante. La buena escritura es fruto siempre de la fascinación. Si la tratas con tiento puedes maximizar su potencial como personaje literario y minimizar los riesgos.

NUEVAS CREACIONES

El mayor peligro que corres al situar a personas conocidas en tu novela es que muy pocas veces son el personaje más adecuado para tu argumento. El segundo es que es muy difícil ser objetivo con alguien a quien ya conoces. ¿Es tan divertido como te parece a ti el incidente de tu tía con el tendero del barrio, o es que... ya sabes... ¡Tienes que conocer a mi tía!

Los lectores no conocen a tu tía y sólo tienen la información que tú les ofreces en tus páginas. Para ser un escritor que ha conocido a tu tía desde el nacimiento, tendrás que evaluar qué partes de tu tía realmente son graciosas o tiernas, o dramáticas, y cuales no (Las que no deberían usarse en una novela). Es una tarea algo complicada.

La solución a todos esos problemas es básica. Crea personajes que sean una mezcla de diferentes personas. Los personajes basados en personas reales son más efectivos cuando están pensados exclusivamente para una historia, usando rasgos de varias personas. En lugar de contar cómo es tía María tal cual, considera la idea de añadirle características de otras personas o simplemente inventarlas. Esto tiene varias ventajas:

La primera, evidentemente, es que puedes crear el tipo de personaje exacto que tu argumento requiere. Supón por ejemplo que tu tía es muy temperamental y dice las cosas tal cual le vienen a la cabeza, pero más adelante se arrepiente profundamente de sus exabruptos. Sin embargo, a ti te conviene más un personaje que continúa enfadado una vez le ha pasado el estallido de rabia y mantiene sus convicciones aunque esté frío y calmado. Mezcla a tu tía con tu amigo Eduardo, que mantiene su resentimiento hasta el final de sus días. Si combinas dos caracteres, tendrás mayor flexibilidad.

Así es como Virginia Wolf creó a Mrs Dalloway. Su fuente principal, según su biógrafo Quentin Bell, fue Kitty Maxse, una amiga de la familia. Pero Virginia admite en su diario que también usó rasgos de otra amiga Ottoline Morrell.

La segunda ventaja es que si usas rasgos diferentes de personas distintas, te distancias más del personaje. Esto permite mayor objetividad y una separación más clara entre lo que hay en el papel y lo que hay en tu memoria. Te ofrece además la oportunidad de construir un retrato con peso propio, sin la necesidad de agregarle todos los recuerdos que tienes de ese personaje.

LA CUESTIÓN LEGAL

Suponiendo que bases una novela en tu tía ... ¿puede denunciarte? No te rías. Ha ocurrido algunas veces. Como norma general debes tener en cuenta estas cuestiones, aunque si crees que las aguas irán revueltas, mejor contacta con un abogado antes de presentar tu manuscrito en sociedad.

  • ¿Es tu tía un personaje público y FAMOSO? Si lo es poco puede hacer puesto que las leyes permiten la sátira de personajes públicos y sus cargos sin penalización alguna.
  • ¿Es muy famosa? Porque si lo es, el juez puede considerar que estás usando su fama para vender tu libro y que no tienes derecho a tal publicidad sin que esa persona de su aprobación.
  • ¿Invades su privacidad? Si en lo único que te has basado es en sus cinco matrimonios y sus idiomas, no puede decirte nada puesto que es información pública.
  • ¿Es real lo que cuentas? Si no lo es, te puede denunciar por difamación. Siempre y cuando asegures que se trate de esa persona.

Sorprendentemente, muchos personajes ni siquiera se reconocen a si mismos. Se rumorea que Charles Dickens basó el personaje de Mrs. Nickleby en su madre quien alguna vez le llegó a preguntar si podía existir una mujer semejante.

Pero también es posible que ocurra lo contrario, que las personas en quien te hayas basado se reconozcan y no les guste el resultado. Jane Seymour Hill, el modelo de Mrs. Mowcher en David Copperfield amenazó a Dickens con denunciarlo si no convertía a su personaje en alguien más agradable en su próxima entrega de David Copperfield, cosa que, por cierto, el autor hizo.

Pregúntate: ¿Se reconocerá mi tía en ese personaje? Si lo hace, ¿se enfadará? ¿Le dolerá? Si la respuesta es que sí pregúntate si realmente vale la pena escribir la historia.

TÚ COMO PERSONAJE

Recuerda que también puedes usarte como personaje. Hoellebecq lo hace, y Paul Auster.

Las dificultades son las mismas que si usas otras personas. Tu personalidad no puede encajar al 100% en el argumento y es mas difícil juzgar objetivamente lo que acaba en la página. Por otra parte, tú estuviste allí, donde fuera. Conoces todos los detalles, cómo entra la luz por la ventana, cómo huelen las tortitas en la cocina, el diálogo exacto entre los dos policías que te detenían y te dieron una paliza. (Esto último es broma, claro)

Y lo que es más importante, estuviste allí emocionalmente. Sentiste: emoción, miedo, pánico, desespero o ternura.

Un buen incidente autobiográfico puede dar mucha fuerza narrativa.

Aunque no importa mucho en quién se base, cada personaje que creas de la nada del papel en blanco, tendrá un poco de ti mismo. Incluso aunque no hayas matado a nadie, tus ansias asesinas resurgirán de anteriores iras. Las emociones de nuestros personajes se emparejan con las nuestras. Hasta que la telepatía sea un hecho, las únicas emociones que conocemos íntimamente, son las nuestras. Esa es nuestra materia prima y no podemos evitar ponerla en las cabezas de nuestros personajes sin importar de dónde vengan.

Así que adelante, usa a otras personas, combínalas y añade algo de ti mismo. Acabarás creando un personaje que los lectores adorarán.

---------
Si este artículo te ha servido de algo, te ha ayudado o hecho pensar sobre tu manera de escribir, por favor, COMPÁRTELO con tus colegas, en tu blog, tu twitter o facebook.

Y vuelve por aquí :-)

LEER PARA ESCRIBIR

LEER PARA ESCRIBIR. 

Leer como un escritor.

Probablemente lo has oído cientos de veces: si quieres escribir debes leer, leer y leer. Leer los clásicos, leer best sellers actuales, leer periódicos, leer el tipo de material sobre el que quieras escribir, leer sobre cómo escribir, leer buena escritura que puedas imitar e incluso leer basura, para saber cómo NO debes escribir.

Pero en ocasiones olvidamos que "cómo leer" es tan importante como "qué leer".


Aquí te muestro seis pasos para leer como un buen escritor.


1. Calma

Estamos acostumbrados a leer para buscar información, pasando por alto el estilo de la escritura yendo directamente a lo que nos importa. Pero los escritores podemos aprender mucho leyendo lo que otros ya han escrito. Si lees demasiado rápido te perderás muchas cosas. Debes tomarte tu tiempo para escuchar las palabras, sentir los detalles, vivir la historia. Piensa en un relato o artículo que disfrutases la semana anterior. ¿Puedes recordar el argumento? ¿Los personajes? ¿La tesis del autor? Si es que no... lo leíste demasiado de prisa.

Lee lentamente y totalmente concentrado para darte cuenta de un giro inesperado en el argumento, una frase maravillosa o un pequeño detalle. Tómate tu tiempo y piensa por qué funciona esa manera de escribir. Este es el meollo de cómo mejorar tu escritura leyendo.

2. Discrimina

Hay pocas horas dedicadas a la lectura en la vida de un escritor, si además lee lento, leerá mucho menos. Batallar con un libro aburrido y mal escrito es perder el tiempo. Si no te llama la atención una novela al final del capítulo tercero o un relato al finalizar la primera página, olvídalos. Dedícate a algo que valga tu valioso tiempo.

Tu eres el mejor juez sobre lo que te inspira y motiva, estúdialo, absórbelo. Úsalo para mejorar tu propia escritura.

3. Léelo todo

Lee los libros desde la cubierta hasta la contraportada, incluyendo los "blurbs", créditos y dedicatorias y agradecimientos. Las biografías de los autores harán que te des cuenta que son personas normales y corrientes como tú y como yo, con animales de compañía e incluso horarios para escribir tan apretados como los nuestros.

Las dedicatorias pueden ayudarte a vender tu libro. Si buscas un agente literario para tu libro, léete las dedicatorias de libros similares a lo que estás trabajando.

4. Escucha


Al leer lentamente Y EN VOZ ALTA podrás saborear el ritmo de la escritura. Darte cuenta de cuándo una frase capta tu atención. Léela en voz alta e intenta pensar por qué te llamó la atención. En vez de leer las palabras, aprende a escucharlas en tu interior (No hace falta que sigas la línea con el dedo :-).

En tus notas de esa lectura (Ver siguiente paso) anota a los personajes que hablen en voz alta y chillona o baja y suave. Intenta imaginarte el sonido. Y observa cómo lo hace el escritor al que lees. (Si usa onomatopeyas y No es una obra infantil o un cómic, tíra el libro y coge otro) Deja que el silbido del tren o el sonido de los frenos tomen vida en tu mente. Fíjate en las aliteraciones que imitan sonidos. Ejemplo: "Le gustaba el susurro de aquel viento silbante pasando entre las ramas de los abedules".

Aprender a escuchar mientras lees te enseñará a escuchar también tu propia escritura, ayudándote a encontrar las palabras más adecuadas para describir sonidos, olores y sabores. Afinarás tu oído a la cadencia musical de las palabras. Toma nota de cómo los clichés pueden reconvertirse en material fresco y nuevo.

5. Toma notas

Mientras lees, ten a mano tu bloc de notas. Mantente alerta para captar una buena estructura gramatical, una metáfora nueva, verbos interesantes... Escribe las frases que te hagan pensar. El acto de escribir estas notas puede ayudarte a integrar ese ritmo particular en tu cerebro. Asegúrate de poner el nombre de la publicación y su autor. ¡No plagies! Pon notas para recordarte porqué te llamó la atención esa frase.

Cuando te encuentres un personaje interesante escribe algo sobre él. ¿Qué le hacía tan atractivo o tan creíble y verosímil? ¿Había rasgos de personalidad únicos que hicieran destacar al personaje? Estas notas pueden ser muy útiles más adelante al desarrollar tus propios personajes.

También te encontrarás personajes aburridos y sin vida, escritura que hará que rechinen tus dientes. Guarda una sección de tus notas para las frases que te ponen los pelos de punta. Busca las frases que cortan la fluidez de la lectura, las que te hacen parar de leer, y mantén un apartado para ellas. Te ayudará a encontrar las tuyas.

6. Sé consciente de cuando parar

Cuando tengas vida a tu alrededor, deja el libro y observa. En el aeropuerto nadie empieza una conversación con alguien que tiene la nariz enterrada en un libro. Bueno, salvo yo, que siempre pregunto impertinente que están leyendo. Como escritor pasas demasiado tiempo solo. Cuando estés con gente alrededor aprovéchalo y observa la vida que fluye. Sé cálido y abierto con los extraños. ¿Qué mejor manera de aprender de la naturaleza humana, coleccionar rasgos de personalidad interesantes, trozos de diálogo e incluso ideas para tus historias?

Tu propia escritura será un compuesto de cada autor que hayas leído y admirado. Serán tus influencias. Léelos de manera lenta y calmada. Estudia lo que hace que su escritura funcione. Escucha tu oído interior y toma notas detalladas. Observa el mundo a tu alrededor.

Lee, lee, lee. Añade tu genio creativo. Y después... escribe.

Los comentarios, los RTs y Shared son muy bien recibidos, eh. :-)

Novelas publicadas sin corregir


Y así es. Cada día encontramos más novelas publicadas que ni se han editado ni se han corregido. Y me lo confirman los mismos autores publicados.

La labor del editor está ausente, salvo honrosas excepciones. Y los autores que sólo aspiran a ser publicados no tienen la percepción del peligro que supone sacar una obra sin corregir por otros al mercado. Esto sirve igual para los autopublicados en papel o digital, vía Amazon, que para autores con 9.000 ejemplares vendidos en grandes editoriales como Planeta.

También se está dando más en los géneros de LIJ y YA (Young adult) y mucho me temo que se hace en la confianza editorial de que sus lectores están poco formados. Y no es así. El 60% de los lectores de Harry Potter, por poner un ejemplo, fuimos adultos. El 80% de los lectores del fandom (Fantasía, épica, ci-fi), más permisivos con el estilo, son mayores de 25 años.

El peligro para los autores obcecados en publicar sin exigir una corrección de estilo profesional, sea editorial o freelance, es que los lectores aprenden y lo hacen enseguida. Y que se corre la voz. A esto vamos a sumarle que dentro de poco tiempo los reseñistas y los críticos vana incidir más en las malas ediciones, en las erratas y en la falta de profesionalidad de muchos editores. Y en Twitter ya han comenzado estas críticas.

Los libros comienzan a caérsenos de las manos y los ereaders, señores editores. Y el mundo va a enterarse.

La peripecia literaria basada en hechos reales.


En este artículo hablaremos de aplicar la peripecia literaria a personas y acontecimientos reales en ficción. Es un artículo dividido en dos partes, por su longitud. El miércoles publicaremos la segunda entrega.

¿Has recibido alguna vez una carta de rechazo editorial en la que se indicaba que a tu obra le faltaba peripecia literaria?

La peripecia es un hecho o circunstancia que está presente en diversas obras narrativas, dramáticas o en cualquier otra obra que cite los hechos de algún personaje o historia en concreto. Dicha historia se presenta como una situación adversa y repentina que sucedió accidentalmente y sin previo aviso, lo cual provoca un cambio en la situación actual que se vive en lo relatado.

En las tragedias supone el punto en el que la trama toma el cariz propiamente trágico, es decir, el punto de inflexión en el que la suerte del héroe protagonista se trunca y comienzan las desgracias que le llevarán inevitablemente a un final desdichado. (Wikipedia)

Suele ocurrir cuando escribimos sobre acontecimientos de la vida real, siguiendo el viejo consejo de “escribe sobre lo que conoces”.

El problema es que si te ciñes literalmente a la realidad no interesarás a tus lectores. Necesitas transformar tus experiencias reales en acontecimientos o situaciones que te ayuden a conducir la historia y mantener al lector pasando las páginas.

ELIGE UN PROBLEMA QUE VALGA LA PENA RESOLVER

Seguramente si ahondas en el baúl de tu memoria encontrarás recuerdos que puedes usar en una historia, si no en una novela completa. La primera pregunta es “Esta historia, ¿interesará a alguien que no sea yo, o mi grupo de amigos, o mis contactos de Facebook?”.

Para que tus lectores se preocupen, la historia debe contener un problema que valga la pena resolver, uno que tenga consecuencias emocionales, o físicas para tus personajes. Las consecuencias deben dar a tus personajes mayor conocimiento sobre si mismos y "resonar" así en el lector.

Una pelea entre tus padres en la comida de Navidad puede significar mucho para ti pero probablemente tenga poco potencial. Una pelea en que se discuta si tú eres verdaderamente el hijo o hija de tu padre, puede tener más enjundia.

Busca ejemplos en los clásicos.

En "Madam Bovary" de Flaubert, una joven criada en un convento crece con tanta ansia de romance y lujo que incluso después de casarse con un doctor, no se siente satisfecha. Gasta demasiado y tiene aventuras que finalmente la llevarán al suicidio. Las consecuencias de la novela son reales y trágicas. ¿El problema esencial? Siguiendo sus deseos más íntimos y sobre todo centrados en sí misma, Emma Bovary lo pierde todo.

Tu problema no tiene por qué ser trágico pero tiene que ser complicado de solucionar de manera instantánea y debe ofrecer CONFLICTOS, complicaciones para que tus personajes se realicen. De lo contrario, ¿para qué escribir sobre ello?

El test: Escribe tu situación de la vida real y después piensa en al menos cinco consecuencias que puedan implicar a tus personajes. Si no puedes encontrar al menos cinco, debes encontrar un problema mejor.

ENCUENTRA NUEVOS PUNTOS DE PARTIDA

Es muy probable que la situación o escena que selecciones no sea un problema que valga la pena solucionar a no ser que te alejes de la realidad y te inventes parte de la historia. La vida real no tiene la forma y el esquema de la ficción. No hay clímax apenas, ni anticlimax, mentores, o guardianes del umbral, por mencionar elementos del arco del personaje sobre el que hablaremos en otros artículos.

Si permites a los personajes alejarse de la realidad y fantasear puedes ganar profundidad en la historia. Deja que tu imaginación se aleje de la realidad. Pregúntate las consecuencias para tus personajes y cómo puedes añadir complejidad a la historia. Quizá tu obra necesite algo más de drama, o un villano, un antagonista que implique conflictos, o un nuevo personaje que remueva los cimientos de la historia.

Es algo a lo que se recurre a menudo en el género de la novela histórica.

2ª parte.

Problemas con el diálogo al escribir novelas.

Hace tiempo que no actualizamos este blog. Disculpas.

Intentaremos hacer entradas más cortas y más seguidas en el tiempo.

Hoy hablamos de un problema que hemos detectado incluso en novelas publicadas. Fruto siempre de una mala corrección de estilo, o de no estar editadas y ser publicadas tal cual llegaron.

EL DIÁLOGO EXPOSITIVO

Normalmente se trata de un personaje de la novela clarificando el significado de los acontecimientos a otro personaje o al protagonista. Sucede cuando debemos contar algo del backstory, los antecedentes de una escena, o la historia personal de un personaje.

Como por ejemplo:

“–¿Quieres saber por qué no traicioné a Juan? – dijo encendiendo un cigarrillo.
–Sí –dijo Carla.
–Podría haberlo hecho, varias veces. Primero, recuerdas, hubo un día en que prácticamente me pinchó para que se lo contara a los demás.
–Lo recuerdo.
–Después cuando nos gastó todos esos trucos...blablablabla... y bla”.

Este personaje continuará hablando y hablando para explicar su código ético pero el lector se dormirá.

Si la historia ya ha hecho su trabajo de dramatización, ya conocemos todas las veces que el tipo se portó bien con su amigo y no lo traicionó a pesar de todas las jugarretas de Juan. Y conoceremos también sus razones.

Cuando escribas una novela, deja que la historia dramatice el significado de los acontecimientos en lugar de que los personajes tengan que contárselo unos a otros.

Cómo controlar el ritmo de la narración (I)



Escribir una narración muy buena no es algo que se pueda aprender en los libros, pero hay algunas cosas que se pueden hacer para mejorarla. Siempre, claro, a la hora de corregir el texto literario.

Escucharse

La sugerencia es leer el texto en voz alta. Asegurándose de leer realmente lo que hay en la página, no lo que crees que debería haber. Es difícil, sí, porque incluso el escritor con más talento tiende a ver lo que él quería decir y no lo que está negro sobre blanco. Una de las razones para acudir a un corrector.

Hay que tomarse tiempo. Respirar en cada coma, punto, o punto y coma (Ese gran desconocido). Enfatizando las exclamaciones y subiendo el tono en las frases interrogativas. No hace falta leer como si uno fuera un gran actor con la voz de Fernando Rey o de Paco Rabal, pero sí observar atentamente el sonido de... LA PUNTUACIÓN.
La voz de Fernando Rey era una voz educada, con tono inglés antes de aprender inglés, una buena voz de camarlengo o de semental vaticano de las contesinas romanas. La voz de Paco Rabal era una voz salvaje, acanallada en el pueblo de Madrid, una voz de hombre que lleva una taberna en el pecho. Una voz que de pronto se enternecía y se enternece, dando una nota íntima, riente, cariñosa, que es el momento más peligroso para las mujeres que le escuchan. De esa voz nacieron el tabaco negro y el vino malo. De esa voz nació la gallofa bohemia de un Madrid entre dos guerras. (Francisco Umbral)
Si leer en voz alta intimida, de alguna manera, piensa que es mejor leer tu trabajo en voz alta y detectar los errores antes de que otros los vean. También puedes pedir a alguien que lea unas pocas páginas en voz alta para hacerte una idea de como suena. Pero que sepa cómo hacerlo. Esa persona debe tener muy claro como entonar y como expresar la puntuación.

Y mientras lees, busca los elementos que pueden "chirriar" como una puerta mal engrasada y oxidada en el oído de tus lectores.

Busca aliteraciones disonantes. Por ejemplo: “lidió con la locura de Laura”. (eccsss) La aliteración puede añadir fuerza a tu texto pero debe usarse con cuidado, o darás a tu escritura un aspecto tan juvenil como unos shorts ajustados.

Otra cosa a tener en cuenta sería el pariente cercano a la aliteración: el ripio. La rima que hay que evitar en la prosa a no ser que estés creando una cancioncilla pop.

También, el uso repetitivo de los nombres propios, de algunas palabras o nexos, o bien la proliferación de pronombres en tercera persona pueden tener un eco discordante en tu trabajo.

Quitar lo que sobra en Narrativa de Ficción.



«Un párrafo sin errores. No se trataba de resolver un acertijo, de componer una pieza literaria o de encontrar razones para defender un argumento resbaloso. No. Se trataba de escribir un párrafo que condensara un texto de mayor extensión. Es decir, un resumen. Un resumen de un párrafo. Donde cada frase dijera algo significativo sobre el texto original. Donde se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito –ortografía, sintaxis– y se cuidaran las mínimas normas de cortesía que quien escribe debe tener con su lector: claridad, economía, pertinencia. Si tenía ritmo y originalidad, mejor, pero no era una condición. La condición era escribir un resumen en un párrafo sin errores vistosos. Y no pudieron.»
Profesor deja su cátedra por sus alumnos

Y el problema será que diez de esos treinta algún día querrán escribir una novela.

Siempre he mantenido que las facultades de periodismo o de filología no enseñan a escribir novelas o narrativa de ficción. Las primeras enseñan a exponer los hechos sin opinión, y no es eso. Y las segundas a analizar los textos desde perspectivas lingüísticas, que tampoco.

En EEUU existen cátedras y asignaturas de ficción creativa. Con profesores invitados como Paul Auster, Orson Scott Card, Christopher Vogler, y otros. Todos ellos concuerdan en uno de sus consejos: QUITAR TODO LO QUE SOBRA en una novela.



La labor más importante del escritor, y de sus correctores si los tiene, es precisamente esa. Eliminar sin piedad todo aquello que no sea estrictamente necesario para que la acción avance, ambientar una escena, o hacer crecer a un personaje.

Lagunas en el argumento.


Las lagunas argumentales son más numerosas de lo que puede parecer. Sobre todo en las obras de los autores noveles. Incluso algunas se pueden colar en novelas o relatos publicados, para que su autor, al descubrirlas, sienta el pesar del error no corregido.
El argumento es una secuencia de acontecimientos de manera que lo que sucede al final es el resultado de los incidentes que han ido sucediendo a lo largo del relato. Con esta definición en mente, podemos establecer los siguientes pasos para evitar las lagunas más grandes.
Plantando los detalles.
Las largas exposiciones normalmente son fatales para la historia. No tienes que contarlo todo desde el principio ni añadir tantos detalles como para que la historia quede enterrada en ellos. Si ofreces tantos detalles, el lector pueden tener una noción tan clara de lo que sucederá que simplemente deje de leer, o bien, se puede sentir tan abrumado por los detalles que tampoco vea clara la idea principal y, de igual manera, abandone el libro. Los antecedentes de la historia se llaman “backstory”.
El truco estriba en colocar pequeños detalles a lo largo del manuscrito. Como editores y correctores, en la mayoría de los manuscritos encontramos informaciones irrelevantes. Como escritor, puedes decidir cuando tres pistas pueden resumirse en una. Y lo que es más importante, debes integrar estas pistas o pequeños detalles en la historia. La clave está en incluir tu pequeño detalle entre otros, sin darle tanta importancia como para que marque un camino claro, pero para que luego el lector pueda decir “Aja, no me ha engañado”. J.K. Rowlings en su saga de Harry Potter, es una maestra en este tipo de pequeños detalles.
En la narrativa fantástica, con mundos completamente nuevos creados por el autor, es muy recomendable prescindir de largos prólogos explicativos, largos parlamentos del estilo "Y ahora voy a contarte lo que sucedió entonces..." y todo tipo de cosas que hagan retroceder a un lector impaciente.

El lector de este género quiere acción, y hay que dársela. Corregir esto es difícil, una vez que la obra ya está escrita. Sólo un buen EDITING puede hacerlo, y con la colaboración del autor.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...