Mostrando entradas con la etiqueta Personajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personajes. Mostrar todas las entradas

Añadir ritmo a las historias y escenas que lo admiten (III)



Añadir ritmo a las escenas al escribir una novela



Hoy ampliamos la serie de artículos sobre el ritmo en las historias con algunas técnicas para hacer que tu ficción se mueva a toda velocidad. Puedes encontrar los anteriores aquí y aquí.

Sentir el ritmo de la novela


Si escribes thrillers, novelas de misterio o de acción debes hacer que el ritmo de la acción sea suficientemente rápido para no aburrir y hacer cerrar el libro a tus lectores. Si has leído nuestros artículos o los libros que hay disponibles sobre cómo escribir (Los buenos, los que van al grano de la ficción comercial y no se demoran en retórica romántica acerca del oficio), sabrás que uno de los consejos que más se repite es “Coge el ritmo”.

Pero, ¿cómo se hace? Y ¿Por qué debes hacerlo?

Empecemos con una definición. Para cualquier escritor, el ritmo es la velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos y se presentan los personajes. Puede expresarse mediante una simple división: el número de acontecimientos dividido por el número de páginas de una obra. Cuando más elevado, mayor ritmo.

Ritmo y géneros literarios


Escribir ficción de ritmo rápido tampoco es para todos. Así que la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué tipo de libro quiero escribir? Si es uno de los géneros mencionados con anterioridad, deberías mantener la historia a buen paso.


El ritmo PACE: 


  • Profundiza en los aspectos dramáticos
  • Apresura los acontecimientos.
  • Crea tensión, 
  • Engancha lectores

Además, la ventaja de incrementar el ritmo de la acción es que aumentas las preguntas en la mente del lector, así que continúa leyendo para descubrir las respuestas, interesado en la conexión de los múltiples acontecimientos que le has lanzado ya de entrada. Y, al lanzar varias propuestas a la vez, si una pregunta no le intriga, otra lo hará.

Según los cánones, si escribes ficción para mujeres o ciencia ficción basada en los personajes o novela histórica, puedes tomarte un poco más de tiempo para desarrollar las escenas e introducir acontecimientos. Si tu opción es la llamada ficción literaria del mainstream, aún puedes regodearte más en ello.

Pero recuerda que cuanto más lento sea el ritmo, más pulido deberá ser tu estilo y tus personajes más complejos. El ritmo forma parte de lo que se ofrece en una obra. Si no hay ritmo, debe ofrecerse algo a cambio.

#tipescritores 054 "El ritmo pausado es ideal para el desarrollo de personajes complejos, las descripciones detalladas y el estilo grandilocuente".

Tensión

Al elevar el nivel del ritmo, incrementas la tensión de dos maneras.

Primero: Cuando los acontecimientos ocurren más rápidamente, puedes meter a tus personajes en líos también más rápidamente. El conflicto es lo que crea la ficción: nadie quiere leer 400 páginas en las que todo va bien. El conflicto también crea y sostiene la tensión y hablaremos más adelante de ello. Los personajes bajo situaciones de estrés, siempre buscarán una salida.

La segunda manera de elevar la tensión es colocando escenas paralelas muy cercanas entre sí para que el lector llegue a conclusiones determinadas, aunque el personaje principal aún no haya llegado a ellas.

EJEMPLO:
Supongamos por un momento que tu personaje principal es una chica cuya madre ha muerto recientemente. Un tío a quien no conocía se le acerca durante el funeral y charlan brevemente. Se muestra agradable, compasivo pero reservado. Después de unas cuantas escenas sobre la vida que continúa después de la muerte de la madre, reaparece el tío, pero ya no es ni compasivo ni agradable. Ahora es brutal e incluso abusa de ella.

Si pasan más de 100 páginas entre una escena y otra, puede que recordemos el nombre del tío pero poco más porque tanto la brevedad como la reserva marcaron su primera aparición. Pero el hecho de incrementar el ritmo significa que esto no pasó 100 páginas atrás, sino 20 a lo sumo. Aún recordamos la escena en nuestras mentes y nos preguntaremos “¿Qué ha ocurrido para que cambie de esta manera?” Ahora el tío ya no es un personaje menor, es un problema para el lector y, seguramente... para el personaje.

Brevedad y velocidad

Unos consejos para aumentar y mantener el ritmo:

  • Empieza la escena en medio de una acción dramática, no antes de que comience el drama.
  • Mantén las descripciones al mínimo. Esto no significa no usar descripción para nada, si no, escoger unos pocos detalles que resulten significativos y dejar que el lector se imagine el resto. Consulta nuestro artículo sober las descripciones en una novela, insertas en la acción
  • Combina escenas. Si primero tienes una escena para desarrollar personajes en las que una pareja comen juntos en un restaurante y unas pocas escenas más tarde tienes otra en que se pelean, haz que se peleen en el restaurante. Mejor aún, haz que entre la policía y detenga a alguno de los dos.
  • Confía en el diálogo. Mucha parte de la historia se puede contar con intercambios de opiniones. Los lectores pocas veces se saltan el diálogo, sobretodo si usas frases cortas que se leen rápidamente. Hace falta tener buen oído y dominarlos, claro.
  • No cuentes mucha historia anterior (El backstory). Cuanto más conozcas a tus personajes a través de sus acciones actuales, menos flashbacks necesitarás. Los recuerdos reducen el ritmo de la historia.
  • Haz que los capítulos sean cortos. Observa cualquier libro de James Patterson.
  • Quita todo lo que sobre. Es lo mejor para incrementar el ritmo, porque el ritmo se reduce cuantas más palabras hay en una escena. Si escribes “El sol salió” la escena será mucho más rápida que si escribes “El sol emergió lentamente en el pálido cielo de la mañana”. Claro que habrá momentos en los que prefieras la versión larga, para crear ambiente, por ejemplo, pero no siempre. Si usas demasiadas palabras, no solo reduces el ritmo, aburres a tus lectores.


No todas estas sugerencias funcionaran igual en todas las historias. Depende de tu género y preferencias individuales. Más rápido no siempre significa mejor, pero frecuentemente, y #estoesasí, es más vendible.

Si te ha gustado este artículo compártelo con tus contactos escritores.


Los personajes secundarios. Caso de estudio


Los personajes secundarios. Caso de estudio 01.


Ayer tuve reunión de asesoramiento literario con una gran escritora novel en la que tratamos varios temas de estructura y trama.

Una de sus preguntas fue el problema de los personajes secundarios. 


En un informe externo se había apuntado a la autora la escasa relevancia de algunos personajes secundarios, e incluso figurantes, en la novela, y de cómo las escenas donde aparecían solo servían para hacer más lenta la acción y dar la impresión de que la historia no avanzaba.

Estaba de acuerdo con el diagnóstico y hablamos de ello. Partíamos de que la novela ya está escrita y no se planificaron adecuadamente las escenas, dando lugar, entre otros, a este problema. Pero la autora tenía la decisión de conservar a esos personajes por motivos personales. Son personajes con voz propia en sus diálogos y bien caracterizados, sin embargo no hacen avanzar la trama.

Una de las posibles soluciones que le ofrecí, fueron dos más, era imbricar mejor las historias personales de esos secundarios o figurantes con la historia personal de la protagonista. Pero mediante CONFLICTOS.

Si la protagonista, como el antagonista, tienen sus propios conflictos internos, además de los externos propios de la trama, ¿Por qué no dotar a los secundarios de otros conflictos que pugnen con los de la protagonista? En realidad, esto es básico a la hora de crear historias con muchos personajes o series de historias con el mismo protagonista.

Se trata de aplicar la categoría de aliados o enemigos, del viaje del héroe que explicaba en ESTRUCTURAS, a TODOS ELLOS pero dotándoles, repito, de sus propios conflictos internos y que estos conflictos de los secundarios y figurantes sean un obstáculo, o un puente, para el protagonista. De esa forma conservamos a esos secundarios y los hacemos más ricos en su personalidad. Además de que la historia también se enriquece con ellos y se hace más ágil.

Sería la respuesta a estas preguntas, una o dos, o todas ellas, además de las que se te ocurran:

  • - ¿Qué quiere?
  • - ¿Qué se lo impide?
  • - ¿Quién se lo impide?
  • - ¿Por qué se lo niega?
  • - ¿Por qué no pide ayuda?
  • - ¿Logra superar su conflicto al final?
  • - ¿Qué necesita?
  • - Etc.
Y todas ellas, claro está, conjuntándolas con los conflictos del protagonista.

Si tratamos nuestras historias desde el punto de vista de los conflictos internos de nuestros personajes, te aseguro que el camino es mucho más fácil. 

Pero hay que hacerlo ANTES de escribir la historia, para no caer luego en incoherencias. Planifica bien tu historia.


Si te ha gustado este post, o tienes una sugerencia para alguno futuro, ten la amabilidad de dejar un comentario y lo tendré en cuenta. 

Y no olvides compartir este artículo con tus contactos, les aportarás contenido, espero que interesante, Gracias por leerme.

La dimensión de los personajes

En la industria de Hollywood se refieren a los personajes completos y que cautivan al espectador como "más grandes que la vida".

En la literatura es importantísimo que nuestros personajes sean así, más grandes que la vida, que logren empatizar con el lector cuanto antes y que crezcan a lo largo de la historia. Esto se logra añadiendo más dimensiones a su carácter.

Generalmente, el protagonista, o el héroe o heroína de ficción, comienza su llamada a la aventura  como una persona corriente.

No es especialmente fascinante ni tiene aún los rasgos marcados. Sin embargo, la gente normal puede terminar siendo, en una novela, personajes poderosos y completos. Charlie Asher de Christopher Moore en "Un trabajo muy sucio", "A Dirty Job" es un tipo ordinario y de lo más normal
.

Si leíste Personajes 1 y 2, ya sabes que para fascinar a los lectores con nuestros personajes tenemos que conocerlos MUY BIEN. Y sobre todo conocer profundamente lo que les motiva para actuar y afrontar peligros y riesgos. Este artículo amplia algo de lo que ya hablé en esos libros.

Conocer BIEN la historia de tu personaje.


Siempre recomiendo realizar un dossier de cada personaje principal de la historia. ANTES de escribirla.

Es algo que cuesta al escritor aficionado. Y lo tengo comprobado cuando hablo con los amigos del servicio de COACHING. Quieren ponerse a escribir su historia cuanto antes sin haber completado este paso tan importante.

Es un documento dinámico, al que iremos añadiendo cosas y que irá creciendo ANTES de escribir la novela. Se trata de tener una vida totalmente documentada, desde el nacimiento hasta la actualidad. Cada etapa y cada accidente de su vida nos va a dar pautas de comportamiento e incluso va a conseguir hacer crecer los conflictos de la trama y con ellos las expectativas del lector. No vamos a mostrar a los lectores TODO lo que nosotros conocemos del personaje, pero podemos jugar con ellos, en un juego pactado al comprar nuestra obra, y que lo vayan descubriendo a medida que leen.

Hay que ir más allá de los hechos.


En ese dossier se suele comenzar por el lugar de nacimiento, los padres, sus profesiones, etc. Y esos detalles son importantes, pero también son solo hechos. Es necesario desarrollar LAS ACTITUDES de los personajes. Su manera especial de afrontar las diferentes situaciones que concurren en su vida y, si el personaje crece como ya sabes que tiene que hacer, cómo van cambiando estas actitudes a medida que ese héroe o heroína va enfrentando sus pruebas. Esto se extiende más allá de su vida cotidiana, su trabajo y aficiones. ¿Cómo ve el mundo? ¿Qué es lo que espera cuando sucede algo bueno? ¿Cómo maneja la frustración? ¿Cómo reacciona ante un reto? ¿Y ante una pérdida? Y lo más importante, has de hacer que todo sea coherente. (Nadie dijo que escribir historias fuera fácil, recuerda.)

La empatía con el protagonista en las primeras páginas


Conocer al lector. Esto se puede lograr más o menos sutilmente y teniendo en mente a qué tipo de lectores nos dirigimos. Pero cuanto antes lo hagamos más fácilmente engancharemos al lector a nuestra historia. El problema es que pocos escritores saben a ciencia cierta a qué tipo de lector se dirigen y tiende a ser un conocimiento editorial. Las lecturas sobre estudios de mercado ayudan, pero no es una ciencia exacta. También existe la técnica contraria: Imaginar y tener presente a nuestro lector ideal y escribir para él. En la mayoría de los casos somos nosotros mismos. Se trata de dotar a nuestro protagonista de rasgos y actitudes que simpaticen a los lectores o hagan que se interesen por él y por su vida ANTES de que las cosas se vayan poniendo difíciles. En una estructura clásica de "Viaje del Héroe" esto sucede o debería suceder entre la llamada a la aventura y el paso del umbral. Y es importante porque si el lector CONECTA con nuestros personajes. habremos ganado que siga leyendo.

IMPORTANTE: El conflicto interno del personaje es delicado en este aspecto. Ya vimos en Personajes 2 cómo desarrollarlo y relacionarlo con los demás personajes de la historia. Pero a la hora de empatizar con el lector es una cuestión delicada. Para que ese conflicto interno funcione, por más desagradable que sea en su parte negativa, el lector ha de simpatizar con el personaje. y una de las técnicas es utilizar ese conflicto interno para hacerlo, procurando que sea algo universal con matices particulares.

No estoy diciendo que todos los escritores deberían ser psicólogos, pero sí tener unas nociones básicas de psicología y de inteligencia emocional. (Recuerda que aconsejo leer mucha no Ficción y este tipo de conocimientos es importante que forme parte de tu bagaje literario) Te ayudará. El escritor es, siempre, observador y reflexivo.

Por último: Los personajes que han sido desarrollados completamente ANTES de abordar la historia son también los que más satisfacciones dan al escribir, y al leer sobre ellos. Recuérdalo.

El rechazo editorial (I)

Si me has seguido en los ebooks de la serie 'Cómo crear una novela' ya sabrás que soy de la opinión de "incrementar los factores de calidad y éxito editorial" para lograr la publicación de los editores y el apoyo de los lectores con nuestras historias y novelas. Todo este blog y gran parte de lo que se expone en él y en las otras publicaciones está enfocado a eso. Es cuando digo que "el escritor ha de hacer sus deberes".

El rechazo editorial

CONTINUA EN LA SEGUNDA PARTE. AQUÍ

Es cierto que ha mermado en el tiempo. Hoy se están publicando historias (cosas) que hace quince años hubieran llevado las manos a la cabeza a cualquier editor con solera. Se habrían negado a asociar su nombre y su sello editorial a títulos como todos esos en los que estás pensando. Porque su prestigio resultaría comprometido.

Los movimientos editoriales en el mercado, compras, fusiones, emporios editoriales, han hecho que queden realmente pocas editoriales independientes y que la seriedad y el rigor se hayan diluido en aras del mercado y de la rentabilidad a corto plazo. La pregunta es: ¿Ha perdido la literatura? Personalmente creo que no. Muchas de esas editoriales gigantes aún están abiertas a la captación de nuevas firmas, nuevos autores, jóvenes o maduros, con una voz propia y original y algo nuevo que contar. Y los agentes literarios no son ciegos.

Hoy parece que todo el mundo escribe, y lo habrás observado. Todo el mundo tiene un amigo escritor en su red de contactos. Las plataformas de autoedición digital e impresa sirven cada día nuevos títulos de escritores y escritoras que, cansados del rechazo editorial, optan por la autopublicación. Y el mercado está saturado de novelas digitales a bajo precio, muchas de las cuales NO HAN HECHO SUS DEBERES. Venden, sí, pero no venderán mucho. La mayoría de esos autores no han pasado por un corrector de estilo, ni un editor que apuntase sus errores. (Pero muchas editoriales grandes o agentes tampoco lo hacen. Rechazan y punto.) Gran parte de los autores autopublicados tampoco saben promocionarse o vender, aunque ese es otro tema que trataré en otra ocasión.

La exigencia de calidad literaria.


A una editorial o un agente literario (En EEUU no se envía originales a las editoriales, han de pasar por agentes), como todo el mundo escribe, le llegan al mes de 30 a 100 originales no solicitados. En el argot se llama la slush pile. De esa pila, que en muchas ocasiones no se lee ni se devuelve el original, se suele encargar el último becario de la agencia o la editorial, o un lector dedicado freelance. Conozco a varios aquí en España que reciben manuscritos para valorarlos literaria y comercialmente. Pero cuando esos manuscritos llegan a este lector, antes han pasado una cata. Los editores, en esa cata (Lectura rápida del comienzo, del final, y algo del interior, a veces también la página 99, no buscamos razones para publicar el libro, nos concentramos en las razones para no publicarlo. Por una sencilla y pragmática razón. Es más rápido y el tiempo es oro. 

Aquí te muestro unas cuantas de esas razones. Ten en cuenta que voy a hablar, como casi siempre, de novela comercial, o de género. Espero que te sirvan para evitarlas.

Los malos comienzos


Si en la carta de presentación a la editorial pones “Leed el capítulo 9, es lo mejor del libro” ya has perdido. Debes empezar fuerte y no dejar las cosas buenas para más adelante. Estás contando una historia. Una novela comercial, que se venda, es como una maratón que empieza con un rápido sprint. La primera frase debe seducir al lector para leer la segunda y la segunda debe enganchar para que lea la tercera. La primera página debe OBLIGAR al lector para leer la siguiente. Si hacia la página 20 has mantenido al lector fiel puedes llevarlo hacia donde te interese. Pero debes atraparlo con el comienzo. Aquí lo tienes más desarrollado.

Los malos personajes


En la novela literaria del mainstream o en la de género, un buen personaje puede salvar la historia, ¿Qué recordamos de los libros? A sus personajes, claro. Incluso a sus personajes secundarios. Cossette, Mr. Rochester, la señora Danvers de Rebecca, etc. Son personajes tan reales y tan vivos que puedes identificarte con ellos, y sufrir o alegrarte con ellos. Es así de simple.
pero uno malo, y me refiero a mal diseñado y caracterizado no a un antagonista o un villano, siempre puede hundir un libro que estaba bien construido. Piensa en lo que expongo en los dos ebooks dedicados a los personajes: Las historias tratan de personas, sus relaciones, sus conflictos, sus triunfos y sus tragedias.

Como editor y corrector veo muchos libros en los que los personajes van de un sitio a otro entre las páginas sin implicarse, incluso sin mostrar debilidades que deban superar. Los buenos personajes tienen personalidad, un arco de personaje sólido y carisma. Necesitan una vida, una historia pasada, y unos rasgos de personalidad. Deben crecer en la historia y cambiar de alguna manera, o negarse a cambiar. Y deben tener esa chispa que haga que los recordemos siempre.


La mala información.


La mala información, en una historia, es la información que sobra. Por ejemplo, en un diálogo:
—Como ya sabes, Juan, en este país hay 47 millones de posibles lectores.

Ofrecer información innecesaria al lector en un largo párrafo o, peor aún, páginas enteras, es ser muy cruel y también una muy buena manera de conseguir que el editor o el agente vayan al siguiente manuscrito. El truco consiste en ofrecer la información de manera atractiva.

Es normal que en un thriller legal se hable de leyes o de procedimientos judiciales, como hace Grisham,  o que un médico cuente cosas sobre la enfermedad de su paciente, si es relevante para la historia, pero siempre hay que buscar un modo atractivo para hacerlo. Que no parezca una cadena de información sacada de la wikipedia. Hay que incluir tensión y conflictos y una buena caracterización antes de pretender que tus lectores acepten grandes dosis de información.

Tom Clancy, John Le Carré, o Ian Fleming eran capaces de contar enrevesadas intrigas de espionaje internacional sin que el lector se cansara por ello. Al revés, seducían al lector para seguir conociendo más cosas sobre sus tramas.

La falta de disciplina y perseverancia.


En ocasiones he leído o escuchado decir, a algunos escritores: “Yo no corrijo. Así es todo más fresco, que lo haga el editor”. (Y a veces la tercera parte, la del editor, no está en la frase).

Hacer los deberes implica sacarse el ego y la autoindulgencia de encima. Revisa tu original, corrígelo y púlelo hasta que esté perfecto. Si una obra llega a un agente o editor sin estar completamente pulida está llamando al rechazo editorial. ¿La razón? En el mundo de la edición cada vez hay menos tiempo, y por eso se buscan manuscritos que se puedan publicar tal cual. Es tu trabajo corregir.

Estos días, finales de julio 2014, en el festival Celsius de Avilés, Patrick Rothfuss comentaba lacantidad de rechazos que obtuvo con su novela "El nombre del viento", en cada rechazo la releía y cambiaba cosas, hasta que publicó.

"Me alegra mucho que me rechazaran el manuscrito durante varios años porque no hubiera escrito algo ni la mitad de bueno" Patrick Rothfuss

La imitación.


“Mis ídolos son Arturo Pérez Reverte y Dan Brown. Mi estilo es una mezcla de ambos”. Mal. Escribir "a la manera de" o como cualquier otra persona es una actitud inmadura, y los editores buscan, sobre todo el estilo diferenciador, la voz propia. Aunque todos aprendimos así en los comienzos de nuestra andadura es algo que hay que dejar a un lado para seguir el camino propio.

Despojarse de las influencias, los trucos y herramientas que otros usan. Aprender de ellas, sí, imitarlas, no. Si lo haces estarás cayendo en el autoengaño y haciéndote trampas a ti mismo y a tu talento. Perderás la oportunidad de contar tus historias con tu propia voz y tendrás un factor menos que sumar para el éxito. Debes hacer todo lo posible para descubrir tu estilo y voz propios. Esto conlleva tiempo y esfuerzo y no se hace en un año ni en dos. Es como aprender a tocar un instrumento. A tu manera.

Lo expliqué más en detalle aquí.

CONTINUA EN LA SEGUNDA PARTE. AQUÍ

Esta semana, la segunda parte de esta entrada. Y no olvides compartir este artículo con tus contactos literarios, les aportarás contenido, espero que interesante, Gracias por leerme.

Como caracterizar personajes, avance,

"COMO CREAR UNA NOVELA. PERSONAJES 2."  

Avance editorial.
Próximamente.

El detalle breve

El detalle breve es la manera más sencilla y más ágil para caracterizar personajes. Se puede incluir en la escena sin interrumpir la historia ni el flujo de lectura, y sin arrastrar al lector a otro momento u otra época. También es una manera de incluir una cantidad sorprendente de información. Pueden ser cosas pequeñas, como una referencia a una llamada de teléfono a la madre del protagonista, que está en prisión; un diploma universitario, colgado en la pared, y que nos da antecedentes del bagaje cultural del personaje; un viejo juguete, situado en un lugar de honor de la habitación de una mujer que NO tiene hijos; un jardín lleno de hierbajos descrito como “antes del accidente era la envidia de todo el vecindario”...

Se trata de sugerir pequeños detalles al lector,
de SEDUCIRLE para que siga interesado e intrigado.

Una vez nos acostumbremos a insertar este tipo de detalles comprobaremos que irán saliendo de forma natural. Incluso podemos planificarlos, si seguimos un plan por escenas, como ya expliqué en "Planificación". Además, estos detalles nos ayudarán a marcar pautas y exponer los antecedentes, a prever acontecimientos que vendrán después, dejar pistas al lector, y caracterizar al personaje. Creando el interés del lector. Y todo ello con menos de una frase.

Ejemplo:
Yo estaba orientado hacia el sur. Tenía una vulgar camioneta marrón aparcada frente a una tienda de discos. La tienda era la típica que suele encontrarse cerca de una universidad: en la acera expositores con discos compactos de segunda mano, y en el escaparate pósters de bandas de las que nadie había oído hablar. Las puertas traseras de la camioneta estaban abiertas. Dentro había cajas amontonadas. Yo sostenía un fajo de papeles. Llevaba abrigo, pues era una fría mañana de abril. También guantes, porque las cajas, que habían sido abiertas apresuradamente, tenían grapas sueltas. Disponía de un arma, como de costumbre. La llevaba encajada en la parte de atrás de la cintura, bajo el abrigo. Era un Colt Anaconda, un enorme revólver de acero con la recámara preparada para balas Magnum 44. Medía unos treinta y cinco centímetros y pesaba casi un kilo y medio. No era mi arma preferida. Resultaba dura, pesada y fría; todo el rato era consciente de ella.


En el ejemplo anterior, en primera persona, el personaje explica la situación y el autor incluye ese "como de costumbre" para hacernos saber que su protagonista SIEMPRE va armado. El detalle pasa desapercibido en el flujo de la historia y lo hace porque es natural, pero el lector retiene esa información. Después, el autor, Lee Child, aprovecha el tema del arma y nos da otro pedacito de información sobre el personaje, en negrita.

(Más en COMO CREAR UNA NOVELA. PERSONAJES 2.)
En exclusiva en AMAZON. Próximamente.

Los diarios de la novela

Hace tiempo, un conocido escritor norteamericano me enseñó sus diarios de novela. Así los llamaba. Un diario (A veces eran varios cuadernos) por cada novela. Me pareció tan buena idea que la adopté como si fuera un gatito y desde entonces llevo siempre un diario de cada proyecto. 

Los diarios de la novela


Como escritor o escritora, es interesante llevar siempre una libreta contigo, o una grabadora, por varios motivos: Te recuerda permanentemente que eres un escritor y lo que haces cuando no estás en tu escritorio (tomar notas para tu próximo libro). Se piensa diferente con un bolígrafo entre las manos, se observa de manera diferente. Ves lo que realmente hay y no lo que debería haber. Es algo que siempre ayuda, tanto a escritores avanzados como a noveles.

Hoy en día es fácil y si me has leído en Planificación, o en "Twitter para #escritores", ya sabrás que utilizo Evernote y Liquid Story Binder. Esta entrada del blog la escribo en Evernote, directamente. Pero las entradas de los diarios de los diferentes proyectos creativos, primero las escribo en Evernote, depende de donde me encuentre, y luego las copio en el diario del Liquid, que tiene esa opción, organizándolo por fechas. Incluso puedes llevar tu iario de novela o proyecto de no ficción en la nube, online, en un blog (Aunque no te aconsejo que sea en modo público, al menos hasta haber terminado y publicado el proyecto)

Los diarios de tus novelas pueden contener... 



  • pensamientos 
  • anécdotas
  • ideas
  • escenarios
  • documentación
  • personajes
  • estructuras
  • diálogos
  • reflexiones sobre
    • estilo
    • documentación
    • proceso
    • etc.
  • quejas
  • logros
  • objetivos alcanzados
  • sentimientos
  • emociones...


Todo lo que se te ocurra relacionado con el proyecto que lleves entre manos. No es solo un lugar donde coleccionar ideas sino también el lugar donde practicar la escritura y superar el bloqueo del escritor. Tenlo en cuenta.

Sea cual sea el medio que utilices, cuadernos, grabaciones, o notas digitales, mantener un diario de escritor de tu novela en curso te va a ayudar de diferentes formas que paso a exponer:

1.- Escribir. 



La mayoría de las personas que escriben diarios asiduamente no pueden imaginar su vida sin la escritura. Las razones por las que escribimos diarios pueden ser variadas pero a muchos de nosotros nos ayuda a organizar la mente. Las decisiones y elecciones que realizamos en nuestra obra, en ocasiones prácticamente sin pensar, pueden encontrar su momento de reflexión en las páginas de tu diario.

2.- Hábito. 



Intenta escribir cada día a la misma hora, y asegúrate de consignar la fecha de tu escrito. Escoge un momento en que te encuentres bien contigo mismo, sea por la mañana antes que nadie se levante o por la noche antes de acostarte. Anais Nin escribía su diario por la noche. Virginia Woolf solía escribir después del té de la tarde. Algunos escritores disfrutan encendiendo velas, para inspirarse. Deja tu diario en un lugar visible, que te recuerde que cada día debes consignar algo.

3- Aburrimiento. 



Escribir un diario sobre lo que hemos hecho en nuestra novela o proyecto de no ficción, hace que suba el nivel de novedad de lo que estás escribiendo. Nos hace reflexionar sobre el propio proceso de escribir. Si tu novela ha llegado a un punto que te resulta pesada, pasar un tiempo con tu diario puede aportar nuevas ideas. Puedes probar cosas nuevas para ver si eres capaz de ellas. Proponerte nuevos retos es un buen método para fomentar el entusiasmo. 

4.- Flujo de escritura.



Es importante que en el diario personal sobre nuestra obra nos despreocupemos del estilo (de ese diario). Es para nosotros. No vamos a editarlo ni a pelearnos con cada adjetivo buscando la palabra precisa. Aunque sí vamos  a hablar de esas luchas, por ejemplo, si nos apetece. Escribir de esta manera hará que adquieras una practica necesaria: suspender tu corrector interno. Algo que siempre va muy bien para los primeros borradores. 

5.- Archivo de escenarios o personajes.



Muchos escritores han utilizado sus diarios para capturar momentos especiales que luego utilizarán en sus historias: el brillo de la luna sobre el mar, el aroma de los mercados orientales, el suave tacto de una seda... En el libro de PERSONAJES 1 cuento cómo Virginia Woolf creó a Mrs Dalloway. Virginia admite en su diario que empleó rasgos combinados de varias amigas. Es el tipo de información que siempre está bien escribir y guardar en el diario de tu novela, luego verás porqué. Aunque en ocasiones resulta complicado encontrar lo que has escrito cuando lo necesites. En Evernote van bien las etiquetas para ello, pero el diario también puede ayudarte en este aspecto.

6.- Seguimiento de los objetivos.



Si planificas tu obra y lo haces por objetivos semanales o mensuales, y por número de palabras diarias, el diario te va a ayudar a pensar y comprobar si los estás cumpliendo. Una simple lista de verificación en la entrada del diario del domingo, al final de una semana de trabajo (o de no trabajo), por ejemplo.

7.- Principal medida antibloqueo 



Una vez establecido el hábito de mantener una entrada diaria en tu diario, antes o después de la jornada de trabajo escribiendo (Yo aconsejo después, si el cansancio no te invade) Vas a disponer de una de las mejores medidas antibloqueo que existen. Al releer entradas antiguas, o simplemente por escribir sobre lo que te acontece en esos momentos de bloqueo, el bloqueo desaparecerá. Clarificarás tus ideas, y lo mejor: ¡Estarás escribiendo!

8.- Contenidos



Para mí es la cuestión más importante. Lo que anotemos en nuestro diario del proyecto nos va a servir también para generar contenidos en nuestra cuenta de Twitter, eso tan importante de lo que hablo en "Twitter para #escritores" y hacer marketing de expectativas (Ir creando una comunidad de lectores para cuando publiquemos el proyecto) Por ejemplo, unas ocurrencias propias sobre uno de mis personajes, una novela de humor, acción, literatura y fantasmas: "Una de las pruebas más duras para el ingreso en el servicio secreto australiano A.S.S. era la vigilancia de koalas", La señorita Stanton. 

Anoto todas estas ocurrencias y las voy publicando en su  página de Google Plus (Recuerda que las páginas de Facebook no sirven para promocionar nada si no pones dinero) y tuiteando algunas.

9.- Posteridad.


No te rías. ¿Quién sabe? Quizá llegue un día en el que tus obras se estudien por futuros filólogos. Siempre hay que tener una sana ambición al escribir. Con el diario de nuestra historia y cómo la escribimos, dejamos pistas para las generaciones que vengan.


¿Cuántas otras utilidades se te ocurren para tu diario de escritor? Haz tu comentario.

Estructura interna de los personajes


Sobre ESTRUCTURAS.


Estoy revisando "Karate Kid" que ponen en un canal de TV, y aún no ha terminado. La vi de estreno, en los ochenta, y luego alguna vez más, pero hoy he comprobado varias cosas, y si recuerdas la película, o tienes la oportunidad de revisarla, quizá tú también te fijes en ellas.

Sigue siendo una película de éxito, por la suma de factores de calidad que logra aunar en toda la historia. Y quizá esto explique la razón de cómo no funcionó su "remake".


Lo primero es que, como todas las buenas historias, no ha envejecido nada mal. Se puede ver perfectamente a pesar de los años transcurridos y el esquema de su argumento sigue vigente: Una historia de superación personal a través de un mentor excéntrico, con toques de drama y comedia, buenos diálogos y una estructura firme basada en el viaje iniciático del héroe, sólo que, con cierta complejidad interna que puede pasar desapercibida en un primer visionado: La estructura psicológica, o interna, de los dos personajes centrales y el tempo de la narración, que está supermedido, casi al milisegundo.

Y el quiz de porqué funciona tan bien esta relación mentor-héroe/pupilo de cara al espectador, al margen de otros factores (Fotografía, caracterización, interpretación, estructura externa, música, etc.) es la motivación interna de los dos protagonistas. Y principalmente la del mentor: 

¿Por qué razón ayuda Miyagi a Danny?
 Aprende a estructurar tu novela

Lo sabemos cerca del punto medio del argumento, cuando Danny vuelve de la fiesta, humillado y ofendido, y encuentra a Miyagi borracho celebrando su aniversario de viudo. La humillación de Danny pasa a un plano secundario, no hay paño de lágrimas para él, y encontramos a Miyagi borracho y echando risas el solo hasta que se descubre que sirvió en el ejército y tuvo una medalla al valor pero su mujer y su hijo recién nacido murieron en el parto, en un campo americano para japoneses porque el médico no llegó a tiempo. El anciano japonés caerá derrotado y Danny le acostará descubriendo su pasado en un telegrama arrugado.

Inmediatamente después, sin apenas intermedio, la siguiente escena será el cumpleaños de Danny y los regalos de Miyagi. Un kimono y un automóvil de su colección. No se dirá nada más del hecho. Sólo la mirada de orgullo del anciano maestro...

Para el hijo que nunca tuvo.

Y nada, que me apetecía contarlo. Para saber más sobre Estructuras de las historias, y hacer que estas funcionen, puedes leer el ebook disponible en Amazon:

Los cambios en el punto de Vista


¿CUÁL ES EL MEJOR PERSONAJE PARA CONTAR TU HISTORIA?



Si no puedes decidir cuál es el mejor personaje para contar tu historia, es que quizá necesitas más de uno, como Camilo José Cela en "La Colmena".

Tejer una historia con múltiples puntos de vista es como asistir a un juicio sabiendo lo que piensan el juez, el acusado, el fiscal, el abogado defensor y en caso de que exista, todos y cada uno de los miembros del jurado, incluso el público asistente. Cada persona ve lo mismo pero lo interpreta de manera diferente. Y recuerdo aquí "Doce hombres sin piedad" (Twelve Angry Men) la magnífica obra, escrita para la TV en su origen por Reginald Rose y luego llevada a la pantalla por Sidney Lumet, con Henry Fonda.

Pero entrar en la mente de varios personajes de manera simultanea no es lo más apropiado. Es como si escucharas a catorce personas hablar a la vez, tampoco entenderías nada.

Sin embargo, si permites que sean varios los personajes que cuenten la historia, conseguirás acercarle temas que un simple punto de vista (POV el acrónimo en inglés de Point of View) en primera persona no admite. La mayoría de historias tienen múltiples personajes, cada uno con al menos una historia que contar.


El punto de vista múltiple añade profundidad a la novela.


La historia se cuenta desde la perspectiva de múltiples testigos, cada uno con su propia interpretación de los acontecimientos. Pero incluir múltiples voces puede comportar también multitud de problemas. Tantos puntos de vista pueden descontrolarse y convertir la historia en un caos. Aquí te muestro algunas técnicas, de las diez que tengo registradas, para que puedas jugar con los puntos de vista y darle un aire más profesional a tus historias.


Desarrollé esto mucho más y mejor en el  libro de la serie "Cómo crear una novela. Los Personajes", sólo en Amazon.

1. Usa capítulos o escenas para marcar inicios y finales

Los finales de escena son una herramienta literaria muy e
fectiva porque te permiten dibujar una línea de separación imaginaria entre el personaje que sale y el que entra en la acción. Una indicación clara al lector de que algo ha cambiado.

Por ejemplo, imagina un final de capítulo en el que Pepita, sintiéndose muy mal por haber ocultado tanto tiempo su secreto, revela a su hijo de veinte años que en realidad es adoptado. (Ya. Ya sé que es un ejemplo muy de melodrama, pero escribo esto a las dos de la madrugada y es lo que hay) Lo que cuenta es que podemos empezar el próximo capítulo con David, el hijo, y su reacción a la noticia. En el ebook de "Estructuras" hablo de la relación causa-efecto en las escenas, entre otras cosas.

2. Cambia los escenarios

Aunque el hecho de cambiar de capítulo o de escena funciona en la mayoría de las ocasiones, hay momentos en que no resulta tan fácil. Puede que tu novela acabe pareciendo una colección de escenas o capítulos cortos. O puede que la tensión que tanto te ha costado construir se pierda si rompes una escena justo por la mitad, pero es entonces cuando necesitas cambiar el punto de vista. ¿Cómo hacerlo? En lugar de cambiar de escena o de capítulo, cambia de lugar, de escenario. Puede ser tan fácil como cambiar los personajes de habitación.

Volvamos al ejemplo anterior, con Pepita y David. Empezamos con el punto de vista de la madre angustiada que cuenta su secreto, pero entonces David se enfada y sale de la casa dando un sonoro portazo. El lector ve que, al salir David, ha cambiado el punto de vista de la narración y son sus negros pensamientos los que ahora le acompañan la lectura.

3. Pasa el testigo

También puedes cambiar de punto de vista mediante la técnica de las carreras de relevos, pasando el testigo de mano en mano. Lo puedes conseguir usando un objeto que señalará al lector quien sostiene el punto de vista.

Imagina una escena en la que dos personajes están al teléfono. Mientras hablan debes mantener el mismo punto de vista, pero al colgar uno de ellos, por ejemplo, puedes pasar al punto de vista del siguiente personaje. Cinematográficamente hablando, sería muy visual el objeto en cuestión.

También puedes usar el diálogo para marcar el cambio en el punto de vista. Imagina que el personaje en el que está centrado el punto de vista dice «¿Qué piensas sobre ello, Jaime?». Esto es una invitación para cambiar al punto de vista de Jaime y continuar la historia por otros derroteros.

4. Mezcla perspectivas

De momento hemos hablado de usar varios puntos de vista pero ¿qué perspectiva debes emplear? ¿Debes escribir en primera, segunda o tercera persona? Las preguntas y las dudas en la cabeza de los escritores son peor que un puzzle diseñado por un demente llamado Moebius con piezas que nunca casan entre sí, lo sé. Por eso cuando me preguntan qué tipo de narrador me gusta, si el de la primera persona o algún otro, acostumbro a responder que depende. Y depende de la historia, del efecto que busco, de los personajes y del punto de vista.

Sin embargo, y aunque parezca lo contrario leyéndolo así, cuando mezclas las diferentes perspectivas dejarás mucho más claro el cambio de punto de vista en tu narración.

Varios escritores han usado esta técnica y te invito a que los recuerdes o los descubras y los anotes en los comentarios. Se trata de mantener el punto de vista del protagonista en primera persona... y en cambio los pensamientos de los personajes secundarios que lo acompañan en tercera persona.

Este experimento se puede emplear también con el tiempo. Usar el presente para narrarlo bajo el punto de vista de un personaje y el pasado para los demás. Y la alternancia de tiempos verbales para las escenas de acción y exposición como hace Gabriel García Márquez. Pero es bastante arriesgado.

Si lo dominas, serás uno de los buenos, o de las buenas.

Y no olvides compartir este artículo con tus contactos que escriben, les aportarás contenido, espero que interesante, Gracias por leerme. Y por comentar.

Tensión y conflicto en las novelas (I)

Consejos para crear más TENSIÓN en tu novela.



Lo que yo defino como TENSIÓN en las historias es algo superior al CONFLICTO. Podría decirse que es la hostilidad apenas contenida, esas ganas de matar que a veces tenemos, sobre todo si vivimos en España y vemos regularmente las noticias. Es un recurso poderoso para escribir historias interesantes que atrapen las emociones del lector y le inciten a seguir leyendo

Imagina una goma elástica que estiramos poco a poco. El conflicto es la acción de estirarla, y la tensión es cuando está estirada. Puede estar a punto de romperse, o puede soltarse de un extremo, o del otro, y salir disparada. Digamos que la tensión es un paso más allá del conflicto. Si el conflicto es la falta de armonía o la oposición entre personajes con diferentes ideas, objetivos y creencias; la tensión sería cuando ese conflicto origina pelea. Y es un paso esencial para que las tramas fluyan como es debido.

En este pequeño artículo te explicaré algunas formas de añadir tensión a tus escenas.


Puedes imaginar y probar varias de ellas, relacionándolas con tu historia. (Aquí se ve la importancia de planificar y estructurar las novelas antes de ponerse a escribir toda la historia)

Coloca a tus personajes en lugares en los que no deberían estar. 


Es un recurso muy socorrido en las novelas de género negro y policial. Un personaje testigo involuntario de un crimen y descubierto por el asesino, por ejemplo. Hitchcock lo usaba a menudo. Funcionan mejor cuando las circunstancias que han llevado a ese personaje a ese lugar forman parte del conflicto principal, o incluso de alguno secundario que luego pueda crecer, si la trama es muy compleja.

Límites de tiempo.


El tictac del reloj corriendo delante del personaje inmerso en un gran peligro para él, para los suyos o para toda la humanidad, siempre genera mucha tensión. Como ya vimos en el primer número de nuestro newsletter, Dan Brown lo usa en TODAS sus novelas como recurso para que el lector no abandone sus libros. Lo ideal, en todo caso, es NO introducir un límite de tiempo al principio de la historia, sería demasiado obvio. Mejor si el reloj comienza a correr en la parte en la que el héroe rechaza la llamada a la aventura, o es renuente a realizar determinadas tareas por tener un conflicto interior con ellas. Uno de mis consejos recurrentes es que hay que putear a nuestros personajes. Sin misericordia.

Haz que tus personajes tomen decisiones con graves consecuencias.


Si nuestro protagonista principal participa en las acciones y diálogos que van a empeorar los conflictos, es mucho mejor que cuando esos conflictos se generan de manera ajena a él. La implicación emocional del lector será mayor si hemos logrado que exista una conexión empática entre  ellos: lectores-protagonista.

Hay que tener cierto cuidado con esto. A nadie le gustan los personajes tontos. Ya sabes a qué me refiero. Son esos personajes cuyas decisiones aumentan el peligro y el riesgo a su alrededor. O hemos creado fuertes lazos del lector hacia ellos, o arruinaremos nuestro trabajo. Siempre hay que buscar el equilibrio. Una buena manera es que las decisiones que tome y que lo metan en el meollo de una acción peligrosa hayan sido fruto de un engaño muy elaborado o una traición de esas que duelen.

Haz que tus personajes participen en acciones moralmente inaceptables.


Un personaje que, llevado por la desesperación económica, participa en un atraco que acaba de forma violenta y con muertos, por ejemplo, es una fórmula que siempre funciona. El conflicto interno del personaje se transforma en una tensión a veces insoportable. Recuerda a Raskolnikov, de Crimen y Castigo. Las variantes de esta técnica son numerosas, tantas como pecados puedas imaginar.


Seguiremos hablando de la tensión en una serie de artículos. Espero verte por aquí.

Si te ha gustado este post, o tienes una sugerencia para alguno futuro, ten la amabilidad de dejar un comentario y lo tendré en cuenta. Recuerda que puedes suscribirte al newsletter, más enfocado a promoción, venta y marketing de tus obras y tu marca personal.

Y no olvides compartir este artículo con tus contactos, les aportarás contenido, espero que interesante, Gracias por leerme.

¿Descripción en una novela? Una acción vale más que mil palabras.

En ficción la tendencia es que la acción acompañe las descripciones. 


Cuando se usan las técnicas adecuadas, puedes tener el tono adecuado, ayudar a desarrollar los personajes o la backstory, y añadir un toque de realidad a tu ficción. Hay unas cuantas maneras de conseguir esto, pero hoy hablaré de las siete más básicas y sencillas de entender.

1. Desarrollar personajes.
Los párrafos largos describiendo los personajes, se hacían en la literatura clásica. También lo usan los escritores y escritoras nostálgicos que no les preocupa vender. Pero actualmente no es aceptable. Aburren a los lectores.


De los escritores modernos se espera que desarrollen al personaje de una manera tan sutil que  los lectores apenas lo noten. Por ejemplo:

“Sacar un cuerpo de dos metros cinco de alto de un coche, costaba lo suyo. Se quitó el sudor de la frente con una manga, sopló el flequillo que caía sobre sus ojos, y lo metió bajo el sombrero. Luego cogió aire y comenzó a tirar de los pies del muerto.”

¿No es mucho mejor usar algo así que describir a nuestro personaje, su coche, y su sombrero?

2. Evita los dijo. 

Hace unas décadas se aconsejaba a los escritores que usaran sinónimos como susurró, lloró, gritó o gruñó. Había quien incluso añadía un adverbio, así: gruñó desconsoladamente. ¿O era lloró desconsoladamente? Bueno, da lo mismo. No se hace en la novela moderna y queda como reliquia romántica. Luego el estilo cambió y se volvió a aconsejar a los escritores que usaran el verbo decir, con el famoso "dijo" en su lugar. Para no distraer a los lectores de la acción y arguyendo que pasaba desapercibido para un lector experimentado, lo que no deja de tener su razón.

Hoy se advierte a los escritores que eviten los dijo cuando escriban diálogos. Se puede hacer usando el nombre del personaje en relación a una acción que realice antes o después de hablar.

“Mirando los pasteles, Alicia se relamió los labios. Estaban secos y agrietados."

No sólo estás contando lo que dice Alicia, si no que la estás describiendo para el lector sin que él se encuentre interrumpido en la acción.

3. Añade detalles sensoriales.

Necesitamos los cinco sentidos para que nuestra ficción parezca real. Las acciones pueden sugerir estos detalles sensoriales de manera directa. En vez de decir “El pescado olía mal”, puedes decir “Sandra arrugó su nariz y retrocedió al ver el pescado”.

4. Crea tensión.

Usando verbos de acción es muy fácil crear tensión en una escena. Por ejemplo: “Apartó la mano de la silla de ruedas como si quemara”.

5. Revela los sentimientos de los personajes.

Todos entendemos el lenguaje corporal. Puede reforzar lo que dice el personaje o bien puede contradecirlo, así que puedes hacer que tu personaje diga una cosa con sus palabras y otra con sus gestos. El lector se sentirá muy satisfecho consigo mismo cuando se de cuenta de la contradicción y que las palabras del personaje son falsas. Movimientos como cruzarse de brazos, poner el peso ahora en un pie, luego en otro, esconderse detrás de una mesa... implican inseguridad. Documéntate sobre lenguaje corporal.

6. Demuestra con los hechos.

Hay momentos en los que, con la elección adecuada de vocabulario, podemos demostrar más de lo que realmente decimos. No hace falta decir que un personaje está borracho sino que podemos usar una frase como: “Tomando por enésima vez la botella de cerveza, la elevó en un imaginario saludo y bebió de un trago. Eructó y el olor a alcohol llegó hasta el otro extremo de la barra”.

7. Describe el escenario.

Usar la acción para describir el escenario es mucho mejor que describir primero el escenario para luego iniciar la acción. Por ejemplo: “Miró el restaurante pero sus ojos no se dirigieron a los carteles pasados de moda ni a las botellas polvorientas. El espejo detrás de la barra reflejó la imagen de una mujer sola, con un vestido rojo que dejaba al descubierto sus piernas”.

Por último: Aléjate de lo que has escrito y mira cada escena como si fueras el director de película. ¿Qué quieres que hagan tus personajes para enfatizar sus palabras? Puedes hacer que fumen, que hagan crujir sus nudillos o que se limpien las orejas mientras escuchan a su interlocutor. Cada actividad reflejará un mensaje diferente.

Recuerda: Puedes crear escenas vívidas, desarrollar tus personajes y hacer avanzar el argumento con una pequeña acción.

Crear personajes literarios a partir de personas reales. Escribiendo sobre tu tía.

Dedicado a A.N.

Hace unos días una amiga escritora me preguntó si podía corregir su novela. Le dije que sí, claro, pero que me indicase cuántas páginas en total, me pasara una sinopsis, me dijera qué había querido transmitir, y me pasase también un par de páginas para valorar la dificultad o no del proyecto y realizar un presupuesto, enviado a vuelta de correo, con las dos páginas corregidas.

Cuando leí la sinopsis, esa misma noche, inmediatamente contacté con ella. Tenía una mala noticia que darle, y probablemente no corregiría su novela.

La autora había empleado a un personaje de la vida real, bastante conocido, pero No figura pública y famosa, como personaje principal de su novela.

Le pregunté si tenía el permiso necesario. Desconocía que lo necesitaba.

El término “canibalizar” es un anglicismo inventado por el gran escritor inglés nacionalizado norteamericano, Raymond Chandler, el de “El Largo Adios” y la saga del detective Marlowe, uno de los padres de la moderna novela del género negro. Se refería con esta palabra al “reciclaje” de antiguos relatos en novelas, pero también al reciclaje de caracteres de las personas que había conocido.

 Las personas de carne y hueso pueden ser personajes de ficción con mucho colorido, siempre que uses el enfoque adecuado.

Muchos personajes famosos están basados en personas reales, desde el Christopher Robin de “Winnie the Pooh” hasta John Smiley en la novela de John Le Carre “Calderero, sastre, soldado, espía”. Poner personas que conoces en tus novelas tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes.

Quizá quieras basar tu personaje de ficción en una de tus tías, la que se casó cinco veces y sabe siete idiomas. Pero ¿Cómo saber si será un buen personaje para tu novela? La primera pregunta es ¿Te fascina tanto esa tía como personaje? Si lo hace y realmente quieres escribir sobre ella, adelante. La buena escritura es fruto siempre de la fascinación. Si la tratas con tiento puedes maximizar su potencial como personaje literario y minimizar los riesgos.

NUEVAS CREACIONES

El mayor peligro que corres al situar a personas conocidas en tu novela es que muy pocas veces son el personaje más adecuado para tu argumento. El segundo es que es muy difícil ser objetivo con alguien a quien ya conoces. ¿Es tan divertido como te parece a ti el incidente de tu tía con el tendero del barrio, o es que... ya sabes... ¡Tienes que conocer a mi tía!

Los lectores no conocen a tu tía y sólo tienen la información que tú les ofreces en tus páginas. Para ser un escritor que ha conocido a tu tía desde el nacimiento, tendrás que evaluar qué partes de tu tía realmente son graciosas o tiernas, o dramáticas, y cuales no (Las que no deberían usarse en una novela). Es una tarea algo complicada.

La solución a todos esos problemas es básica. Crea personajes que sean una mezcla de diferentes personas. Los personajes basados en personas reales son más efectivos cuando están pensados exclusivamente para una historia, usando rasgos de varias personas. En lugar de contar cómo es tía María tal cual, considera la idea de añadirle características de otras personas o simplemente inventarlas. Esto tiene varias ventajas:

La primera, evidentemente, es que puedes crear el tipo de personaje exacto que tu argumento requiere. Supón por ejemplo que tu tía es muy temperamental y dice las cosas tal cual le vienen a la cabeza, pero más adelante se arrepiente profundamente de sus exabruptos. Sin embargo, a ti te conviene más un personaje que continúa enfadado una vez le ha pasado el estallido de rabia y mantiene sus convicciones aunque esté frío y calmado. Mezcla a tu tía con tu amigo Eduardo, que mantiene su resentimiento hasta el final de sus días. Si combinas dos caracteres, tendrás mayor flexibilidad.

Así es como Virginia Wolf creó a Mrs Dalloway. Su fuente principal, según su biógrafo Quentin Bell, fue Kitty Maxse, una amiga de la familia. Pero Virginia admite en su diario que también usó rasgos de otra amiga Ottoline Morrell.

La segunda ventaja es que si usas rasgos diferentes de personas distintas, te distancias más del personaje. Esto permite mayor objetividad y una separación más clara entre lo que hay en el papel y lo que hay en tu memoria. Te ofrece además la oportunidad de construir un retrato con peso propio, sin la necesidad de agregarle todos los recuerdos que tienes de ese personaje.

LA CUESTIÓN LEGAL

Suponiendo que bases una novela en tu tía ... ¿puede denunciarte? No te rías. Ha ocurrido algunas veces. Como norma general debes tener en cuenta estas cuestiones, aunque si crees que las aguas irán revueltas, mejor contacta con un abogado antes de presentar tu manuscrito en sociedad.

  • ¿Es tu tía un personaje público y FAMOSO? Si lo es poco puede hacer puesto que las leyes permiten la sátira de personajes públicos y sus cargos sin penalización alguna.
  • ¿Es muy famosa? Porque si lo es, el juez puede considerar que estás usando su fama para vender tu libro y que no tienes derecho a tal publicidad sin que esa persona de su aprobación.
  • ¿Invades su privacidad? Si en lo único que te has basado es en sus cinco matrimonios y sus idiomas, no puede decirte nada puesto que es información pública.
  • ¿Es real lo que cuentas? Si no lo es, te puede denunciar por difamación. Siempre y cuando asegures que se trate de esa persona.

Sorprendentemente, muchos personajes ni siquiera se reconocen a si mismos. Se rumorea que Charles Dickens basó el personaje de Mrs. Nickleby en su madre quien alguna vez le llegó a preguntar si podía existir una mujer semejante.

Pero también es posible que ocurra lo contrario, que las personas en quien te hayas basado se reconozcan y no les guste el resultado. Jane Seymour Hill, el modelo de Mrs. Mowcher en David Copperfield amenazó a Dickens con denunciarlo si no convertía a su personaje en alguien más agradable en su próxima entrega de David Copperfield, cosa que, por cierto, el autor hizo.

Pregúntate: ¿Se reconocerá mi tía en ese personaje? Si lo hace, ¿se enfadará? ¿Le dolerá? Si la respuesta es que sí pregúntate si realmente vale la pena escribir la historia.

TÚ COMO PERSONAJE

Recuerda que también puedes usarte como personaje. Hoellebecq lo hace, y Paul Auster.

Las dificultades son las mismas que si usas otras personas. Tu personalidad no puede encajar al 100% en el argumento y es mas difícil juzgar objetivamente lo que acaba en la página. Por otra parte, tú estuviste allí, donde fuera. Conoces todos los detalles, cómo entra la luz por la ventana, cómo huelen las tortitas en la cocina, el diálogo exacto entre los dos policías que te detenían y te dieron una paliza. (Esto último es broma, claro)

Y lo que es más importante, estuviste allí emocionalmente. Sentiste: emoción, miedo, pánico, desespero o ternura.

Un buen incidente autobiográfico puede dar mucha fuerza narrativa.

Aunque no importa mucho en quién se base, cada personaje que creas de la nada del papel en blanco, tendrá un poco de ti mismo. Incluso aunque no hayas matado a nadie, tus ansias asesinas resurgirán de anteriores iras. Las emociones de nuestros personajes se emparejan con las nuestras. Hasta que la telepatía sea un hecho, las únicas emociones que conocemos íntimamente, son las nuestras. Esa es nuestra materia prima y no podemos evitar ponerla en las cabezas de nuestros personajes sin importar de dónde vengan.

Así que adelante, usa a otras personas, combínalas y añade algo de ti mismo. Acabarás creando un personaje que los lectores adorarán.

---------
Si este artículo te ha servido de algo, te ha ayudado o hecho pensar sobre tu manera de escribir, por favor, COMPÁRTELO con tus colegas, en tu blog, tu twitter o facebook.

Y vuelve por aquí :-)

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...