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Añadir ritmo a las historias y escenas que lo admiten (III)



Añadir ritmo a las escenas al escribir una novela



Hoy ampliamos la serie de artículos sobre el ritmo en las historias con algunas técnicas para hacer que tu ficción se mueva a toda velocidad. Puedes encontrar los anteriores aquí y aquí.

Sentir el ritmo de la novela


Si escribes thrillers, novelas de misterio o de acción debes hacer que el ritmo de la acción sea suficientemente rápido para no aburrir y hacer cerrar el libro a tus lectores. Si has leído nuestros artículos o los libros que hay disponibles sobre cómo escribir (Los buenos, los que van al grano de la ficción comercial y no se demoran en retórica romántica acerca del oficio), sabrás que uno de los consejos que más se repite es “Coge el ritmo”.

Pero, ¿cómo se hace? Y ¿Por qué debes hacerlo?

Empecemos con una definición. Para cualquier escritor, el ritmo es la velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos y se presentan los personajes. Puede expresarse mediante una simple división: el número de acontecimientos dividido por el número de páginas de una obra. Cuando más elevado, mayor ritmo.

Ritmo y géneros literarios


Escribir ficción de ritmo rápido tampoco es para todos. Así que la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué tipo de libro quiero escribir? Si es uno de los géneros mencionados con anterioridad, deberías mantener la historia a buen paso.


El ritmo PACE: 


  • Profundiza en los aspectos dramáticos
  • Apresura los acontecimientos.
  • Crea tensión, 
  • Engancha lectores

Además, la ventaja de incrementar el ritmo de la acción es que aumentas las preguntas en la mente del lector, así que continúa leyendo para descubrir las respuestas, interesado en la conexión de los múltiples acontecimientos que le has lanzado ya de entrada. Y, al lanzar varias propuestas a la vez, si una pregunta no le intriga, otra lo hará.

Según los cánones, si escribes ficción para mujeres o ciencia ficción basada en los personajes o novela histórica, puedes tomarte un poco más de tiempo para desarrollar las escenas e introducir acontecimientos. Si tu opción es la llamada ficción literaria del mainstream, aún puedes regodearte más en ello.

Pero recuerda que cuanto más lento sea el ritmo, más pulido deberá ser tu estilo y tus personajes más complejos. El ritmo forma parte de lo que se ofrece en una obra. Si no hay ritmo, debe ofrecerse algo a cambio.

#tipescritores 054 "El ritmo pausado es ideal para el desarrollo de personajes complejos, las descripciones detalladas y el estilo grandilocuente".

Tensión

Al elevar el nivel del ritmo, incrementas la tensión de dos maneras.

Primero: Cuando los acontecimientos ocurren más rápidamente, puedes meter a tus personajes en líos también más rápidamente. El conflicto es lo que crea la ficción: nadie quiere leer 400 páginas en las que todo va bien. El conflicto también crea y sostiene la tensión y hablaremos más adelante de ello. Los personajes bajo situaciones de estrés, siempre buscarán una salida.

La segunda manera de elevar la tensión es colocando escenas paralelas muy cercanas entre sí para que el lector llegue a conclusiones determinadas, aunque el personaje principal aún no haya llegado a ellas.

EJEMPLO:
Supongamos por un momento que tu personaje principal es una chica cuya madre ha muerto recientemente. Un tío a quien no conocía se le acerca durante el funeral y charlan brevemente. Se muestra agradable, compasivo pero reservado. Después de unas cuantas escenas sobre la vida que continúa después de la muerte de la madre, reaparece el tío, pero ya no es ni compasivo ni agradable. Ahora es brutal e incluso abusa de ella.

Si pasan más de 100 páginas entre una escena y otra, puede que recordemos el nombre del tío pero poco más porque tanto la brevedad como la reserva marcaron su primera aparición. Pero el hecho de incrementar el ritmo significa que esto no pasó 100 páginas atrás, sino 20 a lo sumo. Aún recordamos la escena en nuestras mentes y nos preguntaremos “¿Qué ha ocurrido para que cambie de esta manera?” Ahora el tío ya no es un personaje menor, es un problema para el lector y, seguramente... para el personaje.

Brevedad y velocidad

Unos consejos para aumentar y mantener el ritmo:

  • Empieza la escena en medio de una acción dramática, no antes de que comience el drama.
  • Mantén las descripciones al mínimo. Esto no significa no usar descripción para nada, si no, escoger unos pocos detalles que resulten significativos y dejar que el lector se imagine el resto. Consulta nuestro artículo sober las descripciones en una novela, insertas en la acción
  • Combina escenas. Si primero tienes una escena para desarrollar personajes en las que una pareja comen juntos en un restaurante y unas pocas escenas más tarde tienes otra en que se pelean, haz que se peleen en el restaurante. Mejor aún, haz que entre la policía y detenga a alguno de los dos.
  • Confía en el diálogo. Mucha parte de la historia se puede contar con intercambios de opiniones. Los lectores pocas veces se saltan el diálogo, sobretodo si usas frases cortas que se leen rápidamente. Hace falta tener buen oído y dominarlos, claro.
  • No cuentes mucha historia anterior (El backstory). Cuanto más conozcas a tus personajes a través de sus acciones actuales, menos flashbacks necesitarás. Los recuerdos reducen el ritmo de la historia.
  • Haz que los capítulos sean cortos. Observa cualquier libro de James Patterson.
  • Quita todo lo que sobre. Es lo mejor para incrementar el ritmo, porque el ritmo se reduce cuantas más palabras hay en una escena. Si escribes “El sol salió” la escena será mucho más rápida que si escribes “El sol emergió lentamente en el pálido cielo de la mañana”. Claro que habrá momentos en los que prefieras la versión larga, para crear ambiente, por ejemplo, pero no siempre. Si usas demasiadas palabras, no solo reduces el ritmo, aburres a tus lectores.


No todas estas sugerencias funcionaran igual en todas las historias. Depende de tu género y preferencias individuales. Más rápido no siempre significa mejor, pero frecuentemente, y #estoesasí, es más vendible.

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La dimensión de los personajes

En la industria de Hollywood se refieren a los personajes completos y que cautivan al espectador como "más grandes que la vida".

En la literatura es importantísimo que nuestros personajes sean así, más grandes que la vida, que logren empatizar con el lector cuanto antes y que crezcan a lo largo de la historia. Esto se logra añadiendo más dimensiones a su carácter.

Generalmente, el protagonista, o el héroe o heroína de ficción, comienza su llamada a la aventura  como una persona corriente.

No es especialmente fascinante ni tiene aún los rasgos marcados. Sin embargo, la gente normal puede terminar siendo, en una novela, personajes poderosos y completos. Charlie Asher de Christopher Moore en "Un trabajo muy sucio", "A Dirty Job" es un tipo ordinario y de lo más normal
.

Si leíste Personajes 1 y 2, ya sabes que para fascinar a los lectores con nuestros personajes tenemos que conocerlos MUY BIEN. Y sobre todo conocer profundamente lo que les motiva para actuar y afrontar peligros y riesgos. Este artículo amplia algo de lo que ya hablé en esos libros.

Conocer BIEN la historia de tu personaje.


Siempre recomiendo realizar un dossier de cada personaje principal de la historia. ANTES de escribirla.

Es algo que cuesta al escritor aficionado. Y lo tengo comprobado cuando hablo con los amigos del servicio de COACHING. Quieren ponerse a escribir su historia cuanto antes sin haber completado este paso tan importante.

Es un documento dinámico, al que iremos añadiendo cosas y que irá creciendo ANTES de escribir la novela. Se trata de tener una vida totalmente documentada, desde el nacimiento hasta la actualidad. Cada etapa y cada accidente de su vida nos va a dar pautas de comportamiento e incluso va a conseguir hacer crecer los conflictos de la trama y con ellos las expectativas del lector. No vamos a mostrar a los lectores TODO lo que nosotros conocemos del personaje, pero podemos jugar con ellos, en un juego pactado al comprar nuestra obra, y que lo vayan descubriendo a medida que leen.

Hay que ir más allá de los hechos.


En ese dossier se suele comenzar por el lugar de nacimiento, los padres, sus profesiones, etc. Y esos detalles son importantes, pero también son solo hechos. Es necesario desarrollar LAS ACTITUDES de los personajes. Su manera especial de afrontar las diferentes situaciones que concurren en su vida y, si el personaje crece como ya sabes que tiene que hacer, cómo van cambiando estas actitudes a medida que ese héroe o heroína va enfrentando sus pruebas. Esto se extiende más allá de su vida cotidiana, su trabajo y aficiones. ¿Cómo ve el mundo? ¿Qué es lo que espera cuando sucede algo bueno? ¿Cómo maneja la frustración? ¿Cómo reacciona ante un reto? ¿Y ante una pérdida? Y lo más importante, has de hacer que todo sea coherente. (Nadie dijo que escribir historias fuera fácil, recuerda.)

La empatía con el protagonista en las primeras páginas


Conocer al lector. Esto se puede lograr más o menos sutilmente y teniendo en mente a qué tipo de lectores nos dirigimos. Pero cuanto antes lo hagamos más fácilmente engancharemos al lector a nuestra historia. El problema es que pocos escritores saben a ciencia cierta a qué tipo de lector se dirigen y tiende a ser un conocimiento editorial. Las lecturas sobre estudios de mercado ayudan, pero no es una ciencia exacta. También existe la técnica contraria: Imaginar y tener presente a nuestro lector ideal y escribir para él. En la mayoría de los casos somos nosotros mismos. Se trata de dotar a nuestro protagonista de rasgos y actitudes que simpaticen a los lectores o hagan que se interesen por él y por su vida ANTES de que las cosas se vayan poniendo difíciles. En una estructura clásica de "Viaje del Héroe" esto sucede o debería suceder entre la llamada a la aventura y el paso del umbral. Y es importante porque si el lector CONECTA con nuestros personajes. habremos ganado que siga leyendo.

IMPORTANTE: El conflicto interno del personaje es delicado en este aspecto. Ya vimos en Personajes 2 cómo desarrollarlo y relacionarlo con los demás personajes de la historia. Pero a la hora de empatizar con el lector es una cuestión delicada. Para que ese conflicto interno funcione, por más desagradable que sea en su parte negativa, el lector ha de simpatizar con el personaje. y una de las técnicas es utilizar ese conflicto interno para hacerlo, procurando que sea algo universal con matices particulares.

No estoy diciendo que todos los escritores deberían ser psicólogos, pero sí tener unas nociones básicas de psicología y de inteligencia emocional. (Recuerda que aconsejo leer mucha no Ficción y este tipo de conocimientos es importante que forme parte de tu bagaje literario) Te ayudará. El escritor es, siempre, observador y reflexivo.

Por último: Los personajes que han sido desarrollados completamente ANTES de abordar la historia son también los que más satisfacciones dan al escribir, y al leer sobre ellos. Recuérdalo.

Como caracterizar personajes, avance,

"COMO CREAR UNA NOVELA. PERSONAJES 2."  

Avance editorial.
Próximamente.

El detalle breve

El detalle breve es la manera más sencilla y más ágil para caracterizar personajes. Se puede incluir en la escena sin interrumpir la historia ni el flujo de lectura, y sin arrastrar al lector a otro momento u otra época. También es una manera de incluir una cantidad sorprendente de información. Pueden ser cosas pequeñas, como una referencia a una llamada de teléfono a la madre del protagonista, que está en prisión; un diploma universitario, colgado en la pared, y que nos da antecedentes del bagaje cultural del personaje; un viejo juguete, situado en un lugar de honor de la habitación de una mujer que NO tiene hijos; un jardín lleno de hierbajos descrito como “antes del accidente era la envidia de todo el vecindario”...

Se trata de sugerir pequeños detalles al lector,
de SEDUCIRLE para que siga interesado e intrigado.

Una vez nos acostumbremos a insertar este tipo de detalles comprobaremos que irán saliendo de forma natural. Incluso podemos planificarlos, si seguimos un plan por escenas, como ya expliqué en "Planificación". Además, estos detalles nos ayudarán a marcar pautas y exponer los antecedentes, a prever acontecimientos que vendrán después, dejar pistas al lector, y caracterizar al personaje. Creando el interés del lector. Y todo ello con menos de una frase.

Ejemplo:
Yo estaba orientado hacia el sur. Tenía una vulgar camioneta marrón aparcada frente a una tienda de discos. La tienda era la típica que suele encontrarse cerca de una universidad: en la acera expositores con discos compactos de segunda mano, y en el escaparate pósters de bandas de las que nadie había oído hablar. Las puertas traseras de la camioneta estaban abiertas. Dentro había cajas amontonadas. Yo sostenía un fajo de papeles. Llevaba abrigo, pues era una fría mañana de abril. También guantes, porque las cajas, que habían sido abiertas apresuradamente, tenían grapas sueltas. Disponía de un arma, como de costumbre. La llevaba encajada en la parte de atrás de la cintura, bajo el abrigo. Era un Colt Anaconda, un enorme revólver de acero con la recámara preparada para balas Magnum 44. Medía unos treinta y cinco centímetros y pesaba casi un kilo y medio. No era mi arma preferida. Resultaba dura, pesada y fría; todo el rato era consciente de ella.


En el ejemplo anterior, en primera persona, el personaje explica la situación y el autor incluye ese "como de costumbre" para hacernos saber que su protagonista SIEMPRE va armado. El detalle pasa desapercibido en el flujo de la historia y lo hace porque es natural, pero el lector retiene esa información. Después, el autor, Lee Child, aprovecha el tema del arma y nos da otro pedacito de información sobre el personaje, en negrita.

(Más en COMO CREAR UNA NOVELA. PERSONAJES 2.)
En exclusiva en AMAZON. Próximamente.

Escribir con productividad





Escribir con productividad


Hay muchas maneras de incrementar la productividad cuando escribimos. La escritora y amiga Dolores Redondo me dijo una vez: "La mejor herramienta de un escritor es la puerta, al cerrarla". Y así es. Todo aquello que aleje las distracciones y las mantenga fuera aumentará nuestra capacidad de concentración y enfoque con lo que la productividad mejorará.

Hoy voy a hablar de algunas más. Si las conoces, no está de más recordarlas. Y aplicarlas :-)

Capturar tus ideas


Ebook cómo crear una novela, planificación.
Las mejores ideas nos asaltan en cualquier momento, y a veces en los lugares más inconvenientes, como el baño, el coche, o una reunión. El problema es cuando se olvidan minutos más tarde. Instalar una aplicación de toma y captura de notas en el teléfono móvil o el ordenador, ayuda mucho. He hablado de EVERNOTE en los libros de
Planificación y el próximo en publicar: Twitter para #escritores.

Revisar estas notas tomadas en cualquier momento puede ayudar mucho a salir de un bloqueo o retomar la tarea del proyecto narrativo en el que nos encontremos.

Escribe sobre lo que conozcas


Es un viejo dicho que todos los escritores con tablas aconsejan, pero se suele aplicar mal. Por ejemplo, ante la falta de tiempo y mucho trabajo pendiente, una de las mejores cosas que se pueden hacer, en lugar de ponerse a investigar y documentarse, es escribir sobre algo de nuestras propias experiencias. Una forma de hacer esto es imaginar que estás contando tu historia a un viejo amigo. Esto hará que el estilo de nuestra escritura sea más vivaz y fluido de leer.

Crea primero, corrige más tarde.

Es una de las premisas del Nanowrimo (Creación de un primer borrador) Cuando se escribe o se planifica por primera vez una historia estamos llenos de ideas frescas. No hay que detenerse a pensar en corregir estas frases. Te cargarás la magia. Escribe hasta que la pasión se agote y sólo entonces podrás comprobar lo escrito. Aunque sea al día siguiente.

Define tus ideas principales antes de escribir

Cuando la mente no está organizada, componer un largo capítulo se hace muy cuesta arriba. Siempre es mejor hacr una toma de decisiones ANTES, qué es exactamente lo que queremos decir, en cuántas escenas, con qué personajes, y seguir esas pautas.

Escribir todos los días.

Si me sigues en este blog, habrás leído alguna vez lo de escribir una cantidad de palabras diarias. Mi mínimo es de 800. No importa si no hay ninguna idea dando vueltas. Se trata de que formes el hábito de escribir como una rutina diaria más, no algo que se hace de vez en cuando o cuando te apetezca.

Aprender de otros escritores

Esto también me lo has leído varias veces: Lee tus libros favoritos como un escritor, no como un lector. Lee incluso en VOZ ALTA, buscando la cadencia de los párrafos, el flujo del estilo. Te ayudará a aprender o recordar las técnicas de escritura. 

Haciendo todo esto encontrarás que es más fácil escribir más y mejorar la calidad de tu estilo. Ya me contarás cómo te ha ido, ¿sí?


Cómo utilizar el tema de tu novela

En este artículo te muestro algunos pasos para incorporar el tema en tus historias provocando ideas en el lector y buscando cierto impacto emocional. Si haces bien tu trabajo, no sólo disfrutarán con una primera lectura sino que volverán una y otra vez a tu texto para releer y contemplar sus significados más profundos.

El tema de tu historia y cómo usarlo de forma natural en la novela


Cuando alguien pregunta a un escritor de qué va su historia,  algunos de ellos recitan cronológicamente los acontecimientos que se suceden a lo largo de la obra porque confunden el tema con el argumento. Pero no se trata del quien, qué, dónde y cuando, sino del por qué; lo que da significado a tu historia.

La pregunta es ¿Cómo ofrecer una abstracción temática a tus lectores sin sonar programático ni dejarlos sin pistas? La clave reside en incorporar ideas y actitudes de manera natural, sin imponer nada a la historia.

A los lectores no les gusta la sensación de que el autor está predicando o pontificando sus dogmas y soltando todas las respuestas. Lo que sí podemos hacer es presentar las cuestiones adecuadas.

Nuestro objetivo tiene que ser ilustrar el tema a través de los recursos literarios y no ofrecer una tesis sobre el tema. Somos novelistas, y si quisiéramos mostrar nuestras ideas mediante una aproximación directa usaríamos el formato del ensayo. Hay que mostrar, no decir, recuerda. Debemos escribir encaminándonos hacia una dirección pero dejando margen a la creación literaria. Esto permitirá que el tema evolucione con los elementos de la historia (personajes, conflicto, escenario, imaginería, etc...).

Incrustar el tema en los personajes


Pon algo de la carne del tema en los personajes. Transmite tus ideas e interroga al lector mediante los nombres y la apariencia de tus personajes, su indumentaria o cómo se mueven.

Tomemos por ejemplo el relato de Roberto Arlt «El jorobadito» en el que explora el rechazo a la diferencia mediante un personaje central, un jorobado a quien el protagonista nombra como «Rigoletto» en clara alusión a la Ópera de Verdi.

Haz que tu tema hable. 


El tema se puede iluminar a través del diálogo. No sólo lo que se dice sino también cómo se dice. Es importante.

Por ejemplo el tema de la venganza en el relato «Diles que no me maten» de Juan Rulfo. En este caso, el título es la retahíla que deja el viejo a lo largo de todo el relato, esperando que se apiaden de su vejez. Pero esta vez no son unos soldados cualquiera, el coronel es el hijo de un hombre que el viejo mató en su día. Y la repetición del coronel al final es un fiel paralelo:

«-¡Llévenselo y amárrenlo un rato, para que padezca, y luego fusílenlo!-¡Mírame, coronel! -pidió él-. Ya no valgo nada. No tardaré en morirme solito, derrengado de viejo. ¡No me mates...!-¡Llévenselo! -volvió a decir la voz de adentro.-...Ya he pagado, coronel. He pagado muchas veces. Todo me lo quitaron. Me castigaron de muchos modos. Me he pasado cosa de cuarenta años escondido como un apestado, siempre con el pálpito de que en cualquier rato me matarían. No merezco morir así, coronel. Déjame que, al menos, el Señor me perdone. ¡No me mates! ¡Diles que no me maten!»

El escenario o un ambiente también ayudan a transmitir el tema. 


Es otra manera de ilustrar el tema. Dando a las ideas y actitudes de tus personajes espacio para respirar. Se trata de crear un escenario, un ambiente, que sea un buen hogar para tu tema. Pensemos, por ejemplo, en los escenarios de Lovecraft o Poe, y en cómo ayudan a transitar desde la realidad hasta la fantasía más terrorífica. Fíjate en uno de los fragmentos de «El pantano de la luna», del primero:

«La fuente de todos los problemas era la ciénaga, según me contó Barry la noche de mi llegada al castillo. Alcancé Kilderry en el ocaso veraniego, mientras el oro de los cielos iluminaba el verde de las colinas y arboledas y el azul de la ciénaga, donde, sobre un lejano islote, unas extrañas ruinas antiguas resplandecían de forma espectral. El crepúsculo resultaba verdaderamente grato, pero los campesinos de Ballylough me habían puesto en guardia y decían que Kilderry estaba maldita, por lo que casi me estremecí al ver los altos torreones dorados por el resplandor. El coche de Barry me había recogido en la estación de Ballylough, ya que el tren no pasa por Kilderry. Los aldeanos habían esquivado al coche y su conductor, que procedía del norte, pero a mí me habían susurrado cosas, empalideciendo al saber que iba a Kilderry. Y esa noche, tras nuestro encuentro, Barry me contó por qué.»

Intercala el tema en los conflictos. 


Los conflictos entre tus personajes pueden provocar cuestiones en las que el tema de tu novela sea crucial. ¿Qué significado dan a sus deseos? ¿Qué acciones emprenden para satisfacer sus ambiciones? ¿Qué obstáculos encuentran en el camino? 

Intenta que el tema sea determinante para los conflictos. (Y debería serlo). La venganza, el deseo sexual, la ambición y todos sus alegres amigos, la culpa, etc. son pasiones, emociones. Lo que tú como escritor o escritora piensas de ellos es tu tema.

En el ebook de próxima aparición "Cómo crear una novela. La planificación y los esquemas" dedico un capítulo entero a la premisa de tu historia, el tema, y el high concept, y cómo nos ayudan a "vender" nuestra obra a los lectores, agentes y editores, además de apoyar toda la planificación de la novela en ellos.

Recuerda que el ebook saldrá primero a precio preferente durante un día para los suscriptores del newsletter.

Usa el simbolismo

Sería muy largo explicar aquí el uso de los símbolos arquetípicos dentro de las novelas. Y si te interesa mucho el tema puedo recomendarte leer a Jung, Juan Eduardo Cirlot, o a Vladimir Propp. Aquí lo trataré muy sucintamente explicando que un símbolo o un objeto simbólico no es un objeto en una historia, enriquecido con el tema. Representa algo más grande que sí mismo y es un atajo hasta el significado profundo de algo. En este caso de tu novela. Sé que puede sonar esotérico pero el hecho es que los símbolos funcionan muy bien en las narraciones, "resuenan" en el lector.


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Las ilustraciones son de Larry Elmore

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Tensión y conflicto en las novelas (I)

Consejos para crear más TENSIÓN en tu novela.



Lo que yo defino como TENSIÓN en las historias es algo superior al CONFLICTO. Podría decirse que es la hostilidad apenas contenida, esas ganas de matar que a veces tenemos, sobre todo si vivimos en España y vemos regularmente las noticias. Es un recurso poderoso para escribir historias interesantes que atrapen las emociones del lector y le inciten a seguir leyendo

Imagina una goma elástica que estiramos poco a poco. El conflicto es la acción de estirarla, y la tensión es cuando está estirada. Puede estar a punto de romperse, o puede soltarse de un extremo, o del otro, y salir disparada. Digamos que la tensión es un paso más allá del conflicto. Si el conflicto es la falta de armonía o la oposición entre personajes con diferentes ideas, objetivos y creencias; la tensión sería cuando ese conflicto origina pelea. Y es un paso esencial para que las tramas fluyan como es debido.

En este pequeño artículo te explicaré algunas formas de añadir tensión a tus escenas.


Puedes imaginar y probar varias de ellas, relacionándolas con tu historia. (Aquí se ve la importancia de planificar y estructurar las novelas antes de ponerse a escribir toda la historia)

Coloca a tus personajes en lugares en los que no deberían estar. 


Es un recurso muy socorrido en las novelas de género negro y policial. Un personaje testigo involuntario de un crimen y descubierto por el asesino, por ejemplo. Hitchcock lo usaba a menudo. Funcionan mejor cuando las circunstancias que han llevado a ese personaje a ese lugar forman parte del conflicto principal, o incluso de alguno secundario que luego pueda crecer, si la trama es muy compleja.

Límites de tiempo.


El tictac del reloj corriendo delante del personaje inmerso en un gran peligro para él, para los suyos o para toda la humanidad, siempre genera mucha tensión. Como ya vimos en el primer número de nuestro newsletter, Dan Brown lo usa en TODAS sus novelas como recurso para que el lector no abandone sus libros. Lo ideal, en todo caso, es NO introducir un límite de tiempo al principio de la historia, sería demasiado obvio. Mejor si el reloj comienza a correr en la parte en la que el héroe rechaza la llamada a la aventura, o es renuente a realizar determinadas tareas por tener un conflicto interior con ellas. Uno de mis consejos recurrentes es que hay que putear a nuestros personajes. Sin misericordia.

Haz que tus personajes tomen decisiones con graves consecuencias.


Si nuestro protagonista principal participa en las acciones y diálogos que van a empeorar los conflictos, es mucho mejor que cuando esos conflictos se generan de manera ajena a él. La implicación emocional del lector será mayor si hemos logrado que exista una conexión empática entre  ellos: lectores-protagonista.

Hay que tener cierto cuidado con esto. A nadie le gustan los personajes tontos. Ya sabes a qué me refiero. Son esos personajes cuyas decisiones aumentan el peligro y el riesgo a su alrededor. O hemos creado fuertes lazos del lector hacia ellos, o arruinaremos nuestro trabajo. Siempre hay que buscar el equilibrio. Una buena manera es que las decisiones que tome y que lo metan en el meollo de una acción peligrosa hayan sido fruto de un engaño muy elaborado o una traición de esas que duelen.

Haz que tus personajes participen en acciones moralmente inaceptables.


Un personaje que, llevado por la desesperación económica, participa en un atraco que acaba de forma violenta y con muertos, por ejemplo, es una fórmula que siempre funciona. El conflicto interno del personaje se transforma en una tensión a veces insoportable. Recuerda a Raskolnikov, de Crimen y Castigo. Las variantes de esta técnica son numerosas, tantas como pecados puedas imaginar.


Seguiremos hablando de la tensión en una serie de artículos. Espero verte por aquí.

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El nuevo newsletter para escritores.

El nuevo newsletter para escritores ya está aquí. Ya llegó.


Ha costado un poco. La falta de práctica, y las nuevas tecnologías (Se tenía que ver bien en dispositivos móviles, pesar poco en Kbs, llevar imágenes, etc.) han dado algún quebradero de cabeza, pero por fin se ha solucionado.

Cualquier crítica hacia el diseño o la carga, apuntando a su solución, será bien recibida.

El sumario de este primer número :



- Análisis de "El Código Da Vinci" por qué razones se vendió tanto, al margen del marketing. Lo que funcionó en primer lugar fue el boca a boca. Es decir, los lectores se lo recomendaban unos a otros y te contaremos porqué y qué tipo de lectores.
- Un descuento especial para estos primeros 139 suscriptores del boletín.
- El primero de una serie de artículos sobre promoción personal y marketing para escritores.

Esperamos que os agrade y sirva.

En cuanto a aspectos técnicos. No vamos a disponer de servicio de números atrasados del newsletter, al menos hasta dentro de un tiempo. No disponemos del tiempo material para hacerlo, si hay una gran demanda, ya que no tenemos automatizado ningún proceso y de momento me niego a recurrir a servicios de envíos de boletines. Los suscriptores nuevos que entren a partir de mañana recibirán este primer número como adjunto del segundo número, dentro de quince días aproximadamente. Como una excepción.

No aseguro tampoco su periodicidad exacta. Es gratis, creo que con información valiosa, y eso es suficiente. Se procurará ser puntual, pero nada más.

Las ofertas, descuentos y otras ventajas para los suscriptores se circunscriben al número donde se publican, y a esos suscriptores registrados.

Y de momento eso es todo. Seguiré publicando en el blog artículos interesantes, pero el newsletter se queda como base principal de los contenidos de marketing editorial, promoción de libros, branding personal, etc. y también algunos artículos sobre técnicas de narrativa eficaz, storyteller, y comunicación y contenidos.

Si quieres suscribirte, siempre estás a tiempo







¿Descripción en una novela? Una acción vale más que mil palabras.

En ficción la tendencia es que la acción acompañe las descripciones. 


Cuando se usan las técnicas adecuadas, puedes tener el tono adecuado, ayudar a desarrollar los personajes o la backstory, y añadir un toque de realidad a tu ficción. Hay unas cuantas maneras de conseguir esto, pero hoy hablaré de las siete más básicas y sencillas de entender.

1. Desarrollar personajes.
Los párrafos largos describiendo los personajes, se hacían en la literatura clásica. También lo usan los escritores y escritoras nostálgicos que no les preocupa vender. Pero actualmente no es aceptable. Aburren a los lectores.


De los escritores modernos se espera que desarrollen al personaje de una manera tan sutil que  los lectores apenas lo noten. Por ejemplo:

“Sacar un cuerpo de dos metros cinco de alto de un coche, costaba lo suyo. Se quitó el sudor de la frente con una manga, sopló el flequillo que caía sobre sus ojos, y lo metió bajo el sombrero. Luego cogió aire y comenzó a tirar de los pies del muerto.”

¿No es mucho mejor usar algo así que describir a nuestro personaje, su coche, y su sombrero?

2. Evita los dijo. 

Hace unas décadas se aconsejaba a los escritores que usaran sinónimos como susurró, lloró, gritó o gruñó. Había quien incluso añadía un adverbio, así: gruñó desconsoladamente. ¿O era lloró desconsoladamente? Bueno, da lo mismo. No se hace en la novela moderna y queda como reliquia romántica. Luego el estilo cambió y se volvió a aconsejar a los escritores que usaran el verbo decir, con el famoso "dijo" en su lugar. Para no distraer a los lectores de la acción y arguyendo que pasaba desapercibido para un lector experimentado, lo que no deja de tener su razón.

Hoy se advierte a los escritores que eviten los dijo cuando escriban diálogos. Se puede hacer usando el nombre del personaje en relación a una acción que realice antes o después de hablar.

“Mirando los pasteles, Alicia se relamió los labios. Estaban secos y agrietados."

No sólo estás contando lo que dice Alicia, si no que la estás describiendo para el lector sin que él se encuentre interrumpido en la acción.

3. Añade detalles sensoriales.

Necesitamos los cinco sentidos para que nuestra ficción parezca real. Las acciones pueden sugerir estos detalles sensoriales de manera directa. En vez de decir “El pescado olía mal”, puedes decir “Sandra arrugó su nariz y retrocedió al ver el pescado”.

4. Crea tensión.

Usando verbos de acción es muy fácil crear tensión en una escena. Por ejemplo: “Apartó la mano de la silla de ruedas como si quemara”.

5. Revela los sentimientos de los personajes.

Todos entendemos el lenguaje corporal. Puede reforzar lo que dice el personaje o bien puede contradecirlo, así que puedes hacer que tu personaje diga una cosa con sus palabras y otra con sus gestos. El lector se sentirá muy satisfecho consigo mismo cuando se de cuenta de la contradicción y que las palabras del personaje son falsas. Movimientos como cruzarse de brazos, poner el peso ahora en un pie, luego en otro, esconderse detrás de una mesa... implican inseguridad. Documéntate sobre lenguaje corporal.

6. Demuestra con los hechos.

Hay momentos en los que, con la elección adecuada de vocabulario, podemos demostrar más de lo que realmente decimos. No hace falta decir que un personaje está borracho sino que podemos usar una frase como: “Tomando por enésima vez la botella de cerveza, la elevó en un imaginario saludo y bebió de un trago. Eructó y el olor a alcohol llegó hasta el otro extremo de la barra”.

7. Describe el escenario.

Usar la acción para describir el escenario es mucho mejor que describir primero el escenario para luego iniciar la acción. Por ejemplo: “Miró el restaurante pero sus ojos no se dirigieron a los carteles pasados de moda ni a las botellas polvorientas. El espejo detrás de la barra reflejó la imagen de una mujer sola, con un vestido rojo que dejaba al descubierto sus piernas”.

Por último: Aléjate de lo que has escrito y mira cada escena como si fueras el director de película. ¿Qué quieres que hagan tus personajes para enfatizar sus palabras? Puedes hacer que fumen, que hagan crujir sus nudillos o que se limpien las orejas mientras escuchan a su interlocutor. Cada actividad reflejará un mensaje diferente.

Recuerda: Puedes crear escenas vívidas, desarrollar tus personajes y hacer avanzar el argumento con una pequeña acción.

Crear personajes literarios a partir de personas reales. Escribiendo sobre tu tía.

Dedicado a A.N.

Hace unos días una amiga escritora me preguntó si podía corregir su novela. Le dije que sí, claro, pero que me indicase cuántas páginas en total, me pasara una sinopsis, me dijera qué había querido transmitir, y me pasase también un par de páginas para valorar la dificultad o no del proyecto y realizar un presupuesto, enviado a vuelta de correo, con las dos páginas corregidas.

Cuando leí la sinopsis, esa misma noche, inmediatamente contacté con ella. Tenía una mala noticia que darle, y probablemente no corregiría su novela.

La autora había empleado a un personaje de la vida real, bastante conocido, pero No figura pública y famosa, como personaje principal de su novela.

Le pregunté si tenía el permiso necesario. Desconocía que lo necesitaba.

El término “canibalizar” es un anglicismo inventado por el gran escritor inglés nacionalizado norteamericano, Raymond Chandler, el de “El Largo Adios” y la saga del detective Marlowe, uno de los padres de la moderna novela del género negro. Se refería con esta palabra al “reciclaje” de antiguos relatos en novelas, pero también al reciclaje de caracteres de las personas que había conocido.

 Las personas de carne y hueso pueden ser personajes de ficción con mucho colorido, siempre que uses el enfoque adecuado.

Muchos personajes famosos están basados en personas reales, desde el Christopher Robin de “Winnie the Pooh” hasta John Smiley en la novela de John Le Carre “Calderero, sastre, soldado, espía”. Poner personas que conoces en tus novelas tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes.

Quizá quieras basar tu personaje de ficción en una de tus tías, la que se casó cinco veces y sabe siete idiomas. Pero ¿Cómo saber si será un buen personaje para tu novela? La primera pregunta es ¿Te fascina tanto esa tía como personaje? Si lo hace y realmente quieres escribir sobre ella, adelante. La buena escritura es fruto siempre de la fascinación. Si la tratas con tiento puedes maximizar su potencial como personaje literario y minimizar los riesgos.

NUEVAS CREACIONES

El mayor peligro que corres al situar a personas conocidas en tu novela es que muy pocas veces son el personaje más adecuado para tu argumento. El segundo es que es muy difícil ser objetivo con alguien a quien ya conoces. ¿Es tan divertido como te parece a ti el incidente de tu tía con el tendero del barrio, o es que... ya sabes... ¡Tienes que conocer a mi tía!

Los lectores no conocen a tu tía y sólo tienen la información que tú les ofreces en tus páginas. Para ser un escritor que ha conocido a tu tía desde el nacimiento, tendrás que evaluar qué partes de tu tía realmente son graciosas o tiernas, o dramáticas, y cuales no (Las que no deberían usarse en una novela). Es una tarea algo complicada.

La solución a todos esos problemas es básica. Crea personajes que sean una mezcla de diferentes personas. Los personajes basados en personas reales son más efectivos cuando están pensados exclusivamente para una historia, usando rasgos de varias personas. En lugar de contar cómo es tía María tal cual, considera la idea de añadirle características de otras personas o simplemente inventarlas. Esto tiene varias ventajas:

La primera, evidentemente, es que puedes crear el tipo de personaje exacto que tu argumento requiere. Supón por ejemplo que tu tía es muy temperamental y dice las cosas tal cual le vienen a la cabeza, pero más adelante se arrepiente profundamente de sus exabruptos. Sin embargo, a ti te conviene más un personaje que continúa enfadado una vez le ha pasado el estallido de rabia y mantiene sus convicciones aunque esté frío y calmado. Mezcla a tu tía con tu amigo Eduardo, que mantiene su resentimiento hasta el final de sus días. Si combinas dos caracteres, tendrás mayor flexibilidad.

Así es como Virginia Wolf creó a Mrs Dalloway. Su fuente principal, según su biógrafo Quentin Bell, fue Kitty Maxse, una amiga de la familia. Pero Virginia admite en su diario que también usó rasgos de otra amiga Ottoline Morrell.

La segunda ventaja es que si usas rasgos diferentes de personas distintas, te distancias más del personaje. Esto permite mayor objetividad y una separación más clara entre lo que hay en el papel y lo que hay en tu memoria. Te ofrece además la oportunidad de construir un retrato con peso propio, sin la necesidad de agregarle todos los recuerdos que tienes de ese personaje.

LA CUESTIÓN LEGAL

Suponiendo que bases una novela en tu tía ... ¿puede denunciarte? No te rías. Ha ocurrido algunas veces. Como norma general debes tener en cuenta estas cuestiones, aunque si crees que las aguas irán revueltas, mejor contacta con un abogado antes de presentar tu manuscrito en sociedad.

  • ¿Es tu tía un personaje público y FAMOSO? Si lo es poco puede hacer puesto que las leyes permiten la sátira de personajes públicos y sus cargos sin penalización alguna.
  • ¿Es muy famosa? Porque si lo es, el juez puede considerar que estás usando su fama para vender tu libro y que no tienes derecho a tal publicidad sin que esa persona de su aprobación.
  • ¿Invades su privacidad? Si en lo único que te has basado es en sus cinco matrimonios y sus idiomas, no puede decirte nada puesto que es información pública.
  • ¿Es real lo que cuentas? Si no lo es, te puede denunciar por difamación. Siempre y cuando asegures que se trate de esa persona.

Sorprendentemente, muchos personajes ni siquiera se reconocen a si mismos. Se rumorea que Charles Dickens basó el personaje de Mrs. Nickleby en su madre quien alguna vez le llegó a preguntar si podía existir una mujer semejante.

Pero también es posible que ocurra lo contrario, que las personas en quien te hayas basado se reconozcan y no les guste el resultado. Jane Seymour Hill, el modelo de Mrs. Mowcher en David Copperfield amenazó a Dickens con denunciarlo si no convertía a su personaje en alguien más agradable en su próxima entrega de David Copperfield, cosa que, por cierto, el autor hizo.

Pregúntate: ¿Se reconocerá mi tía en ese personaje? Si lo hace, ¿se enfadará? ¿Le dolerá? Si la respuesta es que sí pregúntate si realmente vale la pena escribir la historia.

TÚ COMO PERSONAJE

Recuerda que también puedes usarte como personaje. Hoellebecq lo hace, y Paul Auster.

Las dificultades son las mismas que si usas otras personas. Tu personalidad no puede encajar al 100% en el argumento y es mas difícil juzgar objetivamente lo que acaba en la página. Por otra parte, tú estuviste allí, donde fuera. Conoces todos los detalles, cómo entra la luz por la ventana, cómo huelen las tortitas en la cocina, el diálogo exacto entre los dos policías que te detenían y te dieron una paliza. (Esto último es broma, claro)

Y lo que es más importante, estuviste allí emocionalmente. Sentiste: emoción, miedo, pánico, desespero o ternura.

Un buen incidente autobiográfico puede dar mucha fuerza narrativa.

Aunque no importa mucho en quién se base, cada personaje que creas de la nada del papel en blanco, tendrá un poco de ti mismo. Incluso aunque no hayas matado a nadie, tus ansias asesinas resurgirán de anteriores iras. Las emociones de nuestros personajes se emparejan con las nuestras. Hasta que la telepatía sea un hecho, las únicas emociones que conocemos íntimamente, son las nuestras. Esa es nuestra materia prima y no podemos evitar ponerla en las cabezas de nuestros personajes sin importar de dónde vengan.

Así que adelante, usa a otras personas, combínalas y añade algo de ti mismo. Acabarás creando un personaje que los lectores adorarán.

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Y vuelve por aquí :-)

LEER PARA ESCRIBIR

LEER PARA ESCRIBIR. 

Leer como un escritor.

Probablemente lo has oído cientos de veces: si quieres escribir debes leer, leer y leer. Leer los clásicos, leer best sellers actuales, leer periódicos, leer el tipo de material sobre el que quieras escribir, leer sobre cómo escribir, leer buena escritura que puedas imitar e incluso leer basura, para saber cómo NO debes escribir.

Pero en ocasiones olvidamos que "cómo leer" es tan importante como "qué leer".


Aquí te muestro seis pasos para leer como un buen escritor.


1. Calma

Estamos acostumbrados a leer para buscar información, pasando por alto el estilo de la escritura yendo directamente a lo que nos importa. Pero los escritores podemos aprender mucho leyendo lo que otros ya han escrito. Si lees demasiado rápido te perderás muchas cosas. Debes tomarte tu tiempo para escuchar las palabras, sentir los detalles, vivir la historia. Piensa en un relato o artículo que disfrutases la semana anterior. ¿Puedes recordar el argumento? ¿Los personajes? ¿La tesis del autor? Si es que no... lo leíste demasiado de prisa.

Lee lentamente y totalmente concentrado para darte cuenta de un giro inesperado en el argumento, una frase maravillosa o un pequeño detalle. Tómate tu tiempo y piensa por qué funciona esa manera de escribir. Este es el meollo de cómo mejorar tu escritura leyendo.

2. Discrimina

Hay pocas horas dedicadas a la lectura en la vida de un escritor, si además lee lento, leerá mucho menos. Batallar con un libro aburrido y mal escrito es perder el tiempo. Si no te llama la atención una novela al final del capítulo tercero o un relato al finalizar la primera página, olvídalos. Dedícate a algo que valga tu valioso tiempo.

Tu eres el mejor juez sobre lo que te inspira y motiva, estúdialo, absórbelo. Úsalo para mejorar tu propia escritura.

3. Léelo todo

Lee los libros desde la cubierta hasta la contraportada, incluyendo los "blurbs", créditos y dedicatorias y agradecimientos. Las biografías de los autores harán que te des cuenta que son personas normales y corrientes como tú y como yo, con animales de compañía e incluso horarios para escribir tan apretados como los nuestros.

Las dedicatorias pueden ayudarte a vender tu libro. Si buscas un agente literario para tu libro, léete las dedicatorias de libros similares a lo que estás trabajando.

4. Escucha


Al leer lentamente Y EN VOZ ALTA podrás saborear el ritmo de la escritura. Darte cuenta de cuándo una frase capta tu atención. Léela en voz alta e intenta pensar por qué te llamó la atención. En vez de leer las palabras, aprende a escucharlas en tu interior (No hace falta que sigas la línea con el dedo :-).

En tus notas de esa lectura (Ver siguiente paso) anota a los personajes que hablen en voz alta y chillona o baja y suave. Intenta imaginarte el sonido. Y observa cómo lo hace el escritor al que lees. (Si usa onomatopeyas y No es una obra infantil o un cómic, tíra el libro y coge otro) Deja que el silbido del tren o el sonido de los frenos tomen vida en tu mente. Fíjate en las aliteraciones que imitan sonidos. Ejemplo: "Le gustaba el susurro de aquel viento silbante pasando entre las ramas de los abedules".

Aprender a escuchar mientras lees te enseñará a escuchar también tu propia escritura, ayudándote a encontrar las palabras más adecuadas para describir sonidos, olores y sabores. Afinarás tu oído a la cadencia musical de las palabras. Toma nota de cómo los clichés pueden reconvertirse en material fresco y nuevo.

5. Toma notas

Mientras lees, ten a mano tu bloc de notas. Mantente alerta para captar una buena estructura gramatical, una metáfora nueva, verbos interesantes... Escribe las frases que te hagan pensar. El acto de escribir estas notas puede ayudarte a integrar ese ritmo particular en tu cerebro. Asegúrate de poner el nombre de la publicación y su autor. ¡No plagies! Pon notas para recordarte porqué te llamó la atención esa frase.

Cuando te encuentres un personaje interesante escribe algo sobre él. ¿Qué le hacía tan atractivo o tan creíble y verosímil? ¿Había rasgos de personalidad únicos que hicieran destacar al personaje? Estas notas pueden ser muy útiles más adelante al desarrollar tus propios personajes.

También te encontrarás personajes aburridos y sin vida, escritura que hará que rechinen tus dientes. Guarda una sección de tus notas para las frases que te ponen los pelos de punta. Busca las frases que cortan la fluidez de la lectura, las que te hacen parar de leer, y mantén un apartado para ellas. Te ayudará a encontrar las tuyas.

6. Sé consciente de cuando parar

Cuando tengas vida a tu alrededor, deja el libro y observa. En el aeropuerto nadie empieza una conversación con alguien que tiene la nariz enterrada en un libro. Bueno, salvo yo, que siempre pregunto impertinente que están leyendo. Como escritor pasas demasiado tiempo solo. Cuando estés con gente alrededor aprovéchalo y observa la vida que fluye. Sé cálido y abierto con los extraños. ¿Qué mejor manera de aprender de la naturaleza humana, coleccionar rasgos de personalidad interesantes, trozos de diálogo e incluso ideas para tus historias?

Tu propia escritura será un compuesto de cada autor que hayas leído y admirado. Serán tus influencias. Léelos de manera lenta y calmada. Estudia lo que hace que su escritura funcione. Escucha tu oído interior y toma notas detalladas. Observa el mundo a tu alrededor.

Lee, lee, lee. Añade tu genio creativo. Y después... escribe.

Los comentarios, los RTs y Shared son muy bien recibidos, eh. :-)

ENCONTRAR LA PASIÓN PARA ESCRIBIR


En uno de nuestros #tipescritores en Twitter hablamos, y no será la primera vez, de la pasión como uno de los componentes para dar profundidad a los personajes. 

La pasión comunica con más efectividad que cualquier otra cosa, porque apela a los sentimientos. Pero la Pasión, la fuerza emocional, también es una de las partes más poderosas de una historia, y una de las más complicadas de conseguir. En el día mundial del teatro vamos a hablar de ello.

Estos pasos pueden ayudarte a conseguir que tus historias estén llenas de PASIÓN Y FUERZA. Y mejore tu estilo.

1. Busca la emoción y emociona.

Cada trabajo de ficción debería tener un sentimiento emocional que lo dirigiera, un "tono general" que el autor quiere que sus lectores experimenten.

Este sentimiento puede ser romántico o misterioso, lírico o aventurero. Todos ellos son tonos emocionales. El primer paso para encontrar esa emoción que tu historia necesita es pensar en el tono que quieres dar a tu historia y luego bucear en tu baúl de emociones hasta dar con la que te ayude a describir ese tono en concreto que quieres utilizar.

Basándonos en la técnica teatral de Stanislavsky debemos buscar en nuestra memoria emocional hasta encontrar  la emoción que queremos describir y centrarnos en todo lo que la rodea: olores, sabores, colores...

Recreando la información sensorial estaremos más cerca de la emoción que queremos contar y resultará más cercana al lector. Los sentidos te ayudarán a experimentar la emoción de nuevo.

Otra técnica para trabajar con las emociones es la música. Puedes crear una colección de canciones o bandas sonoras que conlleven la sensación que quieras narrar en cada momento y el escucharlas te ayudará a contárselo al lector con mayor facilidad. Stephen King afirma no trabajar sin su colección de clásicos del rock mientras otros escritores buscan en las bandas sonoras de películas o en la música clásica su fuente de inspiración. Susana Vallejo  en su último libro, (en esta ocasión para para adultos) "Calle Berlín, 109" se ayudó mediante una lista colaborativa de canciones en Spotify para inspirarse. ¡Y muchos amigos le aportamos canciones para ello!

2. Improvisa

En el teatro de la mente, aprendemos a que los personajes y escenas fluyan libremente. Dejamos que jueguen e interaccionen, en nuestra imaginación, con la esperanza de encontrar ideas interesantes.

De esto trata el segundo paso. Cierra los ojos y piensa en uno de tus personajes. Sitúalo en una escena, la que se te ocurra. Síguelo durante un rato. ¿Cómo se mueve? ¿Qué lleva puesto? ¿Cómo reacciona a la escena? Dale una razón para estar allí. ¿Dónde va? ¿Por qué? Haz que se vuelva hacia el público y le cuente qué busca. Después haz que eso sea muy importante para él. Vital.

Ahora que ya sabes qué persigue tu personaje, introduce a otro en la escena, alguien que se oponga a lo que tu primer personaje quiere conseguir. Un antagonista. No tiene por qué ser una persona, puede ser un mueble. En una ocasión luché a brazo partido con el cable de un teléfono. Y me ganó.

Observa cómo se desenvuelve la escena. No la controles. Deja que las emociones fluyan. Haz que tus personajes se peleen, que luchen, encuentra la pasión en la escena.


Puedes realizar este ejercicio en cualquier momento de tu proceso de escritura. Te ayudará a trazar el argumento o incluso a escribir una escena determinada. Observa la película mental hasta que te sientas tan emocionado que quieras escribirla.

3. Planifica las escenas

Ahora es el momento para el raciocinio. Observa y analiza hacia dónde te ha llevado tu imaginación y organiza las escenas.

Pregúntate sobre el tono emocional que quieres que predomine. La escena en la que estás trabajando ¿debe ser activa o reflexiva? ¿Deben los personajes moverse o reflexionar después del clímax? Una vez tengas claro el tono que debes usar en esa escena, puedes hacerla consistente.
Observa especialmente el final de esa escena. Es aquí donde debes dejar al lector con ganas de dar la vuelta a la página. Cómo lo hagas depende de ti, pero hay un truco importante: No tengas prisa por resolver nada. Prolongar el suspense es una manera de mantener atrapado al lector.

4. Escribe con el corazón

Este epígrafe merece por sí solo una entrada  más extensa para él. De momento lo dejaremos apuntado aquí.

Una vez tengas un esquema de lo que quieres contar y tengas claro el tono emocional de cada escena, escribe, escribe y escribe. No te preocupes si es literario o no. Márcate un objetivo (tantas palabras al día o a la semana) y cúmplelo. Es importante para que mantengas la tensión, la concentración. Después ya corregirás.

Acompaña la escritura con la música de la que hablábamos en el primer punto. Ayúdate de cualquier sentido (oído, tacto, olfato...) para contar cómo se sienten tus personajes.

5. Acaba el trabajo

Si sigues los cuatro pasos anteriores, tendrás un borrador con muy buenas posibilidades. Ahora necesitas acabar el trabajo.

Primero (Esta frase la leerás mucho en este blog) quita todo lo que veas que sobra. A veces necesitarás eliminar secciones enteras, en otras ocasiones sólo una palabra o dos. Sé implacable. Has trabajado duro para conseguir tu historia. No dejes que tu autoestima la eche a perder.
Corrige lo que has escrito.

Como has escrito pensando más en las emociones que en el estilo, es fácil que haya cosas que haya que retocar. No te preocupes. También es más fácil corregir escenas escritas con pasión que intentar insuflar algo de vida en escenas muertas.

La mejor ficción está escrita con el corazón. Haz que tus personajes y tus escenas vivan intensamente, escribe con pasión y después... corta con frialdad. El resultado será un manuscrito lleno de pasión, y no sólo el argumento. Tus lectores encontrarán personajes verosímiles y cercanos, y no de cartón piedra.

Suscríbete al blog. 

Contar historias.


Contar historias. Parece fácil, pero no lo es. Es un arte, es magia. Captar la atención del lector o el espectador, del público, y no soltarla hasta el final, manteniendo el interés constante, sin distraerlo con digresiones o descripciones y metáforas malmetidas. Que cada palabra cumpla su función, que cada párrafo avance la acción, o la trama, o haga crecer a los personajes y acrecentar el misterio. Que cada coma y cada punto ayuden a sostener el ritmo que tú has impuesto.

Hacer que el lector se pregunte, que piense, que sienta, pero sin abandonar la historia nunca. Sin soltarlo. Sin interrumpir su sueño enseñándole lo bien que escribes y despertándole sólo el deseo de saber más sobre la historia o el destino de tus personajes. Respetándole, haciéndole guiños, llevándolo de la mano, pero sacudiéndole de vez en cuando allí donde sabes que reirá o llorará contigo.

Porque siempre será así, contigo.

Contar historias. Me encanta.

La peripecia literaria basada en hechos reales.


En este artículo hablaremos de aplicar la peripecia literaria a personas y acontecimientos reales en ficción. Es un artículo dividido en dos partes, por su longitud. El miércoles publicaremos la segunda entrega.

¿Has recibido alguna vez una carta de rechazo editorial en la que se indicaba que a tu obra le faltaba peripecia literaria?

La peripecia es un hecho o circunstancia que está presente en diversas obras narrativas, dramáticas o en cualquier otra obra que cite los hechos de algún personaje o historia en concreto. Dicha historia se presenta como una situación adversa y repentina que sucedió accidentalmente y sin previo aviso, lo cual provoca un cambio en la situación actual que se vive en lo relatado.

En las tragedias supone el punto en el que la trama toma el cariz propiamente trágico, es decir, el punto de inflexión en el que la suerte del héroe protagonista se trunca y comienzan las desgracias que le llevarán inevitablemente a un final desdichado. (Wikipedia)

Suele ocurrir cuando escribimos sobre acontecimientos de la vida real, siguiendo el viejo consejo de “escribe sobre lo que conoces”.

El problema es que si te ciñes literalmente a la realidad no interesarás a tus lectores. Necesitas transformar tus experiencias reales en acontecimientos o situaciones que te ayuden a conducir la historia y mantener al lector pasando las páginas.

ELIGE UN PROBLEMA QUE VALGA LA PENA RESOLVER

Seguramente si ahondas en el baúl de tu memoria encontrarás recuerdos que puedes usar en una historia, si no en una novela completa. La primera pregunta es “Esta historia, ¿interesará a alguien que no sea yo, o mi grupo de amigos, o mis contactos de Facebook?”.

Para que tus lectores se preocupen, la historia debe contener un problema que valga la pena resolver, uno que tenga consecuencias emocionales, o físicas para tus personajes. Las consecuencias deben dar a tus personajes mayor conocimiento sobre si mismos y "resonar" así en el lector.

Una pelea entre tus padres en la comida de Navidad puede significar mucho para ti pero probablemente tenga poco potencial. Una pelea en que se discuta si tú eres verdaderamente el hijo o hija de tu padre, puede tener más enjundia.

Busca ejemplos en los clásicos.

En "Madam Bovary" de Flaubert, una joven criada en un convento crece con tanta ansia de romance y lujo que incluso después de casarse con un doctor, no se siente satisfecha. Gasta demasiado y tiene aventuras que finalmente la llevarán al suicidio. Las consecuencias de la novela son reales y trágicas. ¿El problema esencial? Siguiendo sus deseos más íntimos y sobre todo centrados en sí misma, Emma Bovary lo pierde todo.

Tu problema no tiene por qué ser trágico pero tiene que ser complicado de solucionar de manera instantánea y debe ofrecer CONFLICTOS, complicaciones para que tus personajes se realicen. De lo contrario, ¿para qué escribir sobre ello?

El test: Escribe tu situación de la vida real y después piensa en al menos cinco consecuencias que puedan implicar a tus personajes. Si no puedes encontrar al menos cinco, debes encontrar un problema mejor.

ENCUENTRA NUEVOS PUNTOS DE PARTIDA

Es muy probable que la situación o escena que selecciones no sea un problema que valga la pena solucionar a no ser que te alejes de la realidad y te inventes parte de la historia. La vida real no tiene la forma y el esquema de la ficción. No hay clímax apenas, ni anticlimax, mentores, o guardianes del umbral, por mencionar elementos del arco del personaje sobre el que hablaremos en otros artículos.

Si permites a los personajes alejarse de la realidad y fantasear puedes ganar profundidad en la historia. Deja que tu imaginación se aleje de la realidad. Pregúntate las consecuencias para tus personajes y cómo puedes añadir complejidad a la historia. Quizá tu obra necesite algo más de drama, o un villano, un antagonista que implique conflictos, o un nuevo personaje que remueva los cimientos de la historia.

Es algo a lo que se recurre a menudo en el género de la novela histórica.

2ª parte.

Problemas con la narración en primera persona


Problemas con el punto de vista de la primera persona

El punto de vista en primera persona no tiene porqué limitarte al escribir una novela, aunque puede parecer que lo hace. Sigue estos consejos para romper los límites.

No hay una manera más rápida de intimar con un personaje principal que usar el punto de vista en primera persona. Ver la historia a través de los pensamientos y las percepciones de un personaje es un camino seguro para conseguir la empatía y la identificación de los lectores con tus personajes. Pero eso también conlleva varios retos...

Uno de ellos es la limitación natural de estar atrapado en la mente de un personaje.

Quizá deseas más flexibilidad en tu argumento, o te parece monótona esa manera de narrar o que da poco juego. He aquí algunas maneras de romper esa sensación de molde fijo que tiene la primera persona.

RETRASAR LA ACCIÓN.

"Un detective sigue la pista a un asesino, lo acorrala en un apartamento. Intenta entrar varias veces y finalmente suena un disparo. El detective siente la sangre fluir por su pecho".

Si escribes en el punto de vista en tercera persona es fácil saltar de esta escena de gran tensión dramática hacia otra escena con un personaje diferente (por ejemplo, al ayudante del detective que toma un café en un bar). Es una gran técnica que hace que el lector se sienta ávido por continuar leyendo, preguntándose qué sucedió en el apartamento.

En cambio, en una novela escrita en primera persona no puedes cortar esa escena hacia una escena con un punto de vista diferente. Así que en vez de un corte físico, intenta un retraso en el tiempo. Acaba el capítulo con una nota de gran tensión y después...

Después empieza el siguiente capítulo con el narrador contando otra cosa. No lo siguiente que ocurre sino el pequeño juego de “deberás esperar para saberlo”. Por ejemplo:

“Oí un disparo. Noté un dolor muy fuerte en el pecho y mi camisa se tiñó de sangre”

Próximo capítulo

“Cuando tenía seis años mi padre me dio una gran lección.
- Hijo – me dijo...”

Después de esta digresión, que puede ser un capítulo entero o un pequeño flashback, debes volver a lo que ocurrió al final de la última escena del capítulo anterior.

IMAGINACIÓN

Puedes usar la imaginación del protagonista para describir lo que sucede cuando él no está presente. No tiene porqué ser la verdad absoluta, si no lo que el protagonista imagina que ocurre. También de esta manera el personaje principal puede intentar meterse en la mente de otros personajes e intentar indagar qué sucede pero con su imaginación. Que su interpretación de la realidad sea más o menos real dependerá de su grado de realismo, verosimilitud y empatía.

Ejemplo: "No podía creer que Mengano hubiera actuado como lo hizo. ¿Qué le había llevado a cambiar de actitud? Quizá su mujer. Siempre estaba reconviniéndole por su trabajo... Etc. etc.

SUEÑOS

Los sueños son una buena manera de revelar las dimensiones interiores de un personaje y de ilustrar aquello a lo que se enfrenta. Cuando un personaje sufre gran cantidad de estrés, un sueño puede ser una experiencia emocional para el lector.

Dos cosas: Los sueños sólo deben usarse si son parte importante de la historia o de la vida del personaje. La descripción de los sueños debe ser relativamente corta.

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La primera frase de una historia.

 «Cuando empiezo a escribir, recuerdo siempre algo que leí de Italo Calvino, y me doy cuenta de la razón que tiene. Antes de ponerte a escribir tienes el universo entero en tus manos, pero cada palabra que vas añadiendo va cerrando el ángulo. Al cabo de dos o tres páginas, todo lo que has decidido, lo que has escrito, excluye lo demás, y eso provoca una sensación de vértigo: la certeza de que la primera frase condiciona el resto del relato.»

Enrique Vila-Matas

Problemas con el diálogo al escribir novelas.

Hace tiempo que no actualizamos este blog. Disculpas.

Intentaremos hacer entradas más cortas y más seguidas en el tiempo.

Hoy hablamos de un problema que hemos detectado incluso en novelas publicadas. Fruto siempre de una mala corrección de estilo, o de no estar editadas y ser publicadas tal cual llegaron.

EL DIÁLOGO EXPOSITIVO

Normalmente se trata de un personaje de la novela clarificando el significado de los acontecimientos a otro personaje o al protagonista. Sucede cuando debemos contar algo del backstory, los antecedentes de una escena, o la historia personal de un personaje.

Como por ejemplo:

“–¿Quieres saber por qué no traicioné a Juan? – dijo encendiendo un cigarrillo.
–Sí –dijo Carla.
–Podría haberlo hecho, varias veces. Primero, recuerdas, hubo un día en que prácticamente me pinchó para que se lo contara a los demás.
–Lo recuerdo.
–Después cuando nos gastó todos esos trucos...blablablabla... y bla”.

Este personaje continuará hablando y hablando para explicar su código ético pero el lector se dormirá.

Si la historia ya ha hecho su trabajo de dramatización, ya conocemos todas las veces que el tipo se portó bien con su amigo y no lo traicionó a pesar de todas las jugarretas de Juan. Y conoceremos también sus razones.

Cuando escribas una novela, deja que la historia dramatice el significado de los acontecimientos en lugar de que los personajes tengan que contárselo unos a otros.

Describir es hacer ver. No es explicar.


Describir es hacer ver. No es explicar.

Cuando corregimos nosotros a otros autores, vigilamos especialmente estos puntos:

  1. Corregimos las descripciones-catálogo. Salvo que el texto sea una enumeración poética, al estilo de "El Aleph" de Borges o similares.
  2. Aconsejamos aprender a mirar, es decir: observar atentamente lo que se va a describir, fijándose en todas sus características. 
  3. Recordamos que se debe actuar como una cámara y recoger los detalles. Sólo así se conseguirá producir el efecto que se espera en el lector. 
  4. Intentamos apelar a los cinco sentidos cuando describimos.
  5. Marcamos antes el orden que hay que seguir. El orden es imprescindible para obtener una descripción correcta y comprensible. 
  6. Y buscamos siempre la mayor economía de palabras.

Cómo controlar el ritmo de la narración (II)


Decía Casanny que la unidad de un texto es el párrafo.

Y la construcción de las frases, dentro del párrafo es, en muchas ocasiones, la fuente de los problemas de estilo en un texto de ficción. 

El correcto uso de la puntuación es básico para que la escritura fluya. Y la escritura fluida hace la lectura fluida; algo que siempre hay que perseguir para que el lector se absorba en nuestra historia y no se interrumpa por un error de estilo.

La puntuación, en este apartado, es crucial.

Uno de nuestros consejos es leer siempre en voz alta el párrafo escrito, y leerlo bien, como si fueras un profesional de la locución, poniendo las pausas (Las comas, puntos, punto y coma cuando sea una segunda frase explicativa, etc.) en su sitio, respirando y detectando los puntos del párrafo donde la fluidez se rompa. Escuchándose atentamente.

Puedes aprovechar para corregir las palabras usadas de modo que esa fluidez sea perfecta, eliminando todo lo accesorio: los adjetivos innecesarios, las redundancias, las frases hechas, los clisés, los nexos innecesarios, etc.

Mientras que el uso fragmentario de la escritura es técnicamente incorrecto, un uso juicioso puede servir para dar énfasis a los puntos que sean importantes de tu argumento o de una caracterización. Las frases cortas también sirven para el mismo propósito pero ambas deben ser usadas con mesura para no resultar una prosa rebuscada y difícil de entender. Y son cruciales en las escenas de acción.

Evita también el extremo opuesto: largas y complemas frases que cansan al lector con su sola presencia en el texto. Como las frases cortas o las incompletas, las oraciones compuestas pueden añadir algo a tu estilo pero siempre usadas con moderación. 

Cómo controlar el ritmo de la narración (I)



Escribir una narración muy buena no es algo que se pueda aprender en los libros, pero hay algunas cosas que se pueden hacer para mejorarla. Siempre, claro, a la hora de corregir el texto literario.

Escucharse

La sugerencia es leer el texto en voz alta. Asegurándose de leer realmente lo que hay en la página, no lo que crees que debería haber. Es difícil, sí, porque incluso el escritor con más talento tiende a ver lo que él quería decir y no lo que está negro sobre blanco. Una de las razones para acudir a un corrector.

Hay que tomarse tiempo. Respirar en cada coma, punto, o punto y coma (Ese gran desconocido). Enfatizando las exclamaciones y subiendo el tono en las frases interrogativas. No hace falta leer como si uno fuera un gran actor con la voz de Fernando Rey o de Paco Rabal, pero sí observar atentamente el sonido de... LA PUNTUACIÓN.
La voz de Fernando Rey era una voz educada, con tono inglés antes de aprender inglés, una buena voz de camarlengo o de semental vaticano de las contesinas romanas. La voz de Paco Rabal era una voz salvaje, acanallada en el pueblo de Madrid, una voz de hombre que lleva una taberna en el pecho. Una voz que de pronto se enternecía y se enternece, dando una nota íntima, riente, cariñosa, que es el momento más peligroso para las mujeres que le escuchan. De esa voz nacieron el tabaco negro y el vino malo. De esa voz nació la gallofa bohemia de un Madrid entre dos guerras. (Francisco Umbral)
Si leer en voz alta intimida, de alguna manera, piensa que es mejor leer tu trabajo en voz alta y detectar los errores antes de que otros los vean. También puedes pedir a alguien que lea unas pocas páginas en voz alta para hacerte una idea de como suena. Pero que sepa cómo hacerlo. Esa persona debe tener muy claro como entonar y como expresar la puntuación.

Y mientras lees, busca los elementos que pueden "chirriar" como una puerta mal engrasada y oxidada en el oído de tus lectores.

Busca aliteraciones disonantes. Por ejemplo: “lidió con la locura de Laura”. (eccsss) La aliteración puede añadir fuerza a tu texto pero debe usarse con cuidado, o darás a tu escritura un aspecto tan juvenil como unos shorts ajustados.

Otra cosa a tener en cuenta sería el pariente cercano a la aliteración: el ripio. La rima que hay que evitar en la prosa a no ser que estés creando una cancioncilla pop.

También, el uso repetitivo de los nombres propios, de algunas palabras o nexos, o bien la proliferación de pronombres en tercera persona pueden tener un eco discordante en tu trabajo.

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